Gremiales | 14 de agosto
Ernesto Ojeda reclamó una renovación del sindicalismo rural: “El nuevo sindicalismo tiene que tener una agenda propia”
El secretario general de la Federación de Trabajadores Agrarios de la República Argentina (FETARA), Ernesto Ojeda, reclamó una profunda renovación de la representación sindical en el ámbito rural y sostuvo que los trabajadores del sector necesitan construir una agenda propia frente a los cambios productivos, tecnológicos y laborales de las últimas décadas.
Durante una entrevista en Sirivinsky Stream, de la que también participaron Leonardo Velastegui, Jesús Nieves y Jorge Herrera, Ojeda cuestionó el funcionamiento de organismos vinculados con el trabajo rural, apuntó contra la conducción de UATRE y advirtió sobre los elevados niveles de informalidad y las dificultades que atraviesan los trabajadores de las economías regionales.
“El nuevo sindicalismo rural tiene que tener una agenda propia”
Para Ojeda, el movimiento sindical rural atraviesa una etapa que exige revisar las formas tradicionales de representación.
“El nuevo sindicalismo rural tiene que tener una agenda propia”, afirmó, y planteó que las organizaciones gremiales deben adaptarse a un escenario productivo marcado por la incorporación de nuevas tecnologías, modificaciones en las relaciones laborales y cambios en las estructuras de representación empresaria.
En su análisis, ya no alcanza con reproducir las estrategias utilizadas durante las últimas décadas. El dirigente consideró necesario construir herramientas capaces de responder a las nuevas características del sector agroindustrial y a las necesidades concretas de los trabajadores.
“Ahora viene otra etapa, hay nuevas tecnologías, nuevas formas de representación patronal y sindical. Es todo un nuevo escenario”, sostuvo.
Críticas al funcionamiento del RENATRE
Uno de los principales cuestionamientos de Ojeda estuvo dirigido al Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE).
El dirigente planteó que el organismo debería ser objeto de una discusión profunda y cuestionó que, desde su perspectiva, los recursos que se generan a través del sistema no se traduzcan necesariamente en una solución para los problemas estructurales que atraviesan los trabajadores rurales.
También puso bajo análisis el sistema de multas y las herramientas de fiscalización, al considerar que el debate no debería limitarse a incrementar la recaudación sino a garantizar mejores condiciones laborales y mayor protección social.
“Nos tiene que hacer pensar no solamente en la forma de organizar la lucha para resistir, sino en un proceso de salida”, sostuvo.
Para Ojeda, la discusión sobre el funcionamiento del RENATRE debería llegar al Congreso y a los ámbitos políticos donde se definen las políticas laborales y sociales destinadas al sector rural.
La informalidad y el futuro previsional
Otro de los ejes de su exposición fue la falta de registración laboral, una problemática histórica del trabajo rural que, según advirtió, tiene consecuencias que van mucho más allá del presente inmediato.
Ojeda señaló que existen trabajadores que ingresan al mercado laboral rural desde muy jóvenes y que, después de décadas de actividad, llegan a la edad jubilatoria sin contar con los aportes necesarios.
“El problema es que no tenemos la masa crítica institucional, política y de voces de dirigentes que planteemos fuertemente esta situación”, afirmó.
Por ese motivo, reclamó que la discusión pública incorpore información concreta sobre la cantidad de trabajadores rurales, los niveles de registración, los ingresos y las condiciones laborales existentes en las distintas regiones productivas.
La situación de los tareferos en Misiones
La realidad de los trabajadores de las economías regionales también ocupó un lugar central en la entrevista. Ojeda relató su experiencia reciente en Misiones, donde analizó la situación del sector yerbatero y las condiciones laborales de los tareferos.
En ese marco, cuestionó el modo en que suele presentarse el conflicto yerbatero, donde la discusión pública se concentra principalmente en la situación de los productores.
“Cuando hablan del problema yerbatero están hablando de los patrones, de los productores. Romantizan la palabra productor”, sostuvo.
Ojeda consideró necesario incorporar a los trabajadores en esa discusión y visibilizar las condiciones en las que se desarrolla la cosecha de yerba mate.
En ese sentido, diferenció el derecho de los empresarios a invertir y obtener ganancias de la obligación de cumplir con las normas laborales y garantizar los derechos de quienes trabajan.
“Hay que desmitificar algunas palabras”
El dirigente de FETARA también planteó una discusión conceptual sobre la utilización de determinadas categorías dentro del mundo rural.
En particular, cuestionó que el término “productor” pueda utilizarse para invisibilizar las relaciones laborales existentes en determinadas explotaciones.
“Productor, para mí, es un empresario capitalista y yo quiero que sea un empresario capitalista, pero que tenga los derechos y las obligaciones que tiene el capital de invertir y ganar”, explicó.
Para Ojeda, el reconocimiento de los derechos empresariales debe estar acompañado por el cumplimiento de las obligaciones laborales correspondientes.
OSPRERA y la atención sanitaria de los trabajadores rurales
La situación de la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (OSPRERA) también fue abordada durante la entrevista.
Ojeda manifestó preocupación por las dificultades que atraviesan los trabajadores rurales y sus familias para acceder a prestaciones médicas, especialmente en las economías regionales.
Como ejemplo, mencionó la situación de las familias tareferas de Misiones y sostuvo que, ante las dificultades de cobertura, muchas terminan recurriendo al sistema público de salud provincial o municipal.
“El problema es que están totalmente endeudados y ellos están financiando la deuda de OSPRERA”, afirmó.
Las afirmaciones corresponden a la evaluación realizada por Ojeda durante la entrevista y no fueron acompañadas en ese contexto por documentación que permitiera verificar de manera independiente los montos o alcances de las deudas mencionadas.
Cuestionamientos a la representación sindical
Ojeda también puso el foco en la crisis de representación que atraviesa, según su mirada, el sindicalismo rural.
El dirigente sostuvo que durante años quedó instalada la idea de que UATRE era prácticamente la única referencia sindical del sector, una situación que consideró necesario revisar.
“Es tan importante entender a fondo cuál es la crisis de representación que tenemos en el sector”, señaló.
Para el secretario general de FETARA, la ausencia de una representación sindical fuerte deja a los trabajadores en una posición de mayor vulnerabilidad frente al poder empresario.
“Si no estamos nosotros, si no está el sindicato diciendo cuáles son los derechos que les competen, los intereses que están en juego y la organización que los protege, va a tener una sola versión, que es la versión patronal”, afirmó.
“De esta tenemos que salir juntos”
Frente a este escenario, Ojeda llamó a reunir a distintos sectores del sindicalismo rural y avanzar en una estrategia común.
El dirigente planteó la necesidad de convocar a trabajadores y dirigentes con experiencia en la actividad para discutir una nueva etapa de representación y construir herramientas capaces de disputar espacios institucionales y políticos.
“De esta tenemos que salir juntos y salir juntos poniéndonos de acuerdo”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la discusión no puede quedar limitada a las denuncias, los conflictos judiciales o las disputas internas, sino que debe traducirse en una propuesta sindical concreta.
“Hay que generar una nueva fuerza y con esa fuerza pegarle el grito al sector de la política que entienda que hacen falta nuevos tiempos”, afirmó.
Un nuevo escenario para el sindicalismo rural
Las declaraciones de Ernesto Ojeda vuelven a poner en discusión el modelo de representación de los trabajadores rurales y abren un debate que excede la interna de las organizaciones sindicales.
La informalidad, las transformaciones tecnológicas, las nuevas formas de contratación, la situación de los trabajadores de las economías regionales y el funcionamiento de organismos como RENATRE y OSPRERA aparecen, desde su perspectiva, como parte de una agenda que el sindicalismo rural debería asumir con mayor protagonismo.
El desafío, según planteó Ojeda, es construir una representación capaz de recuperar presencia territorial, defender los derechos laborales y llevar al Estado, al sector empresario y a la dirigencia política una agenda propia de los trabajadores rurales.