Miércoles 12 de Agosto de 2026

Gremiales | 12 de agosto

Gran Santa Fe: uno de cada tres asalariados trabaja en negro y la informalidad ya alcanza a empleos estables

El empleo registrado pierde terreno en el Gran Santa Fe. Un análisis de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondientes al primer trimestre de 2026, reveló que el 33,3% de los asalariados de la región no realiza aportes jubilatorios.

El dato expone un fenómeno que excede al trabajo temporario o a las denominadas “changas”: la informalidad se instaló incluso entre quienes tienen empleos permanentes. De hecho, el 94,1% de los asalariados informales declara tener un puesto estable o de planta.

La proporción de trabajadores no registrados aumentó respecto del 28% observado en el primer trimestre de 2022. Aunque el indicador tuvo oscilaciones —alcanzó un máximo de 34,4% en 2024 y descendió al 30,4% en 2025—, la última medición volvió a mostrar un deterioro.

La informalidad no implica necesariamente un empleo temporario

Uno de los aspectos más significativos del relevamiento es la diferencia entre estabilidad laboral y registración.

Solo el 5,9% de los asalariados del Gran Santa Fe tiene un contrato por tiempo determinado, mientras que el 94,1% restante declara contar con un puesto permanente.

Esto significa que la mayoría de quienes trabajan sin aportes jubilatorios no están necesariamente atravesando una relación laboral breve o estacional. Por el contrario, permanecen durante períodos prolongados en puestos de trabajo en los que sus empleadores no cumplen con las obligaciones vinculadas con la seguridad social.

El fenómeno pone en evidencia una modalidad de precarización que combina continuidad laboral con ausencia de derechos laborales básicos.

Menos vacaciones, aguinaldo y cobertura de salud

El deterioro también aparece al observar el acceso a beneficios laborales.

Durante el primer trimestre de 2026, solo el 67% de los asalariados declaró tener vacaciones pagas. El 66,9% accede al aguinaldo, el 68,2% cuenta con días pagos por enfermedad y el 72,5% tiene obra social.

Los cuatro indicadores habían mostrado un retroceso importante hasta 2024 y una recuperación parcial durante 2025. Sin embargo, volvieron a caer en la última medición y todavía se encuentran por debajo de los niveles registrados cinco años atrás.

La consecuencia es un mercado laboral donde incluso quienes tienen un puesto relativamente estable pueden quedar excluidos de derechos asociados tradicionalmente al empleo formal.

Los jóvenes, los más golpeados

La informalidad se vuelve todavía más elevada entre los trabajadores jóvenes.

Los menores de 24 años registraron durante los últimos cinco años niveles de empleo no registrado de entre el 65% y el 75%.

La situación también empeoró entre quienes tienen entre 25 y 29 años. En ese grupo, la informalidad alcanzó el 61,2% en 2026, el valor más elevado de toda la serie analizada.

Los números muestran las dificultades que enfrentan los jóvenes para ingresar al mercado laboral formal y construir trayectorias con aportes jubilatorios, cobertura de salud y derechos laborales.

Menor educación, mayor precarización

El nivel educativo también aparece fuertemente asociado a la informalidad.

Entre los trabajadores que alcanzaron como máximo el nivel primario completo, la tasa llega al 58,4%. Entre quienes no terminaron el secundario, alcanza el 52,7%.

Pero el deterioro tampoco dejó al margen a los trabajadores con mayor formación. Entre quienes cuentan con estudios universitarios, la informalidad prácticamente se duplicó en cinco años: pasó del 10,9% al 20,3%.

El dato revela que la formación educativa ya no garantiza por sí sola el acceso a un empleo registrado.

También crece la informalidad entre independientes

La problemática no se limita a los asalariados. Entre los trabajadores independientes del Gran Santa Fe, el 51,4% de los cuentapropistas y patrones no realizó aportes como monotributistas, monotributistas sociales o autónomos.

La diferencia según la categoría ocupacional es considerable.

Entre los patrones, la informalidad alcanza al 17,1%, mientras que entre quienes trabajan por cuenta propia y sin empleados trepa hasta el 59,7%.

El dato refleja una situación especialmente vulnerable para los trabajadores independientes que deben afrontar por sí mismos los costos de la seguridad social y previsional.

Un problema que excede a Santa Fe

El deterioro del mercado laboral del Gran Santa Fe se produce en un contexto nacional complejo. Durante el primer trimestre de 2026, la región registró una tasa de desempleo del 6,5%, mientras que a nivel nacional la informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados.

Los números muestran que la precarización laboral no se limita a la falta de empleo. También se expresa en la pérdida de derechos dentro de puestos que continúan existiendo y, en muchos casos, permanecen durante años.

Así, el concepto tradicional de “trabajo estable” comienza a perder uno de sus principales atributos: la posibilidad de contar con registración, aportes jubilatorios, cobertura de salud y beneficios laborales.

En el Gran Santa Fe, la postal es contundente: uno de cada tres asalariados trabaja sin aportes y, en la enorme mayoría de los casos, lo hace en un puesto que no es temporario.

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