Lunes 27 de Julio de 2026

Gremiales | 27 de julio

La recuperación económica avanza a dos velocidades: crecen los sectores que menos empleo generan

Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran una leve mejora, el mercado laboral argentino continúa reflejando una realidad muy distinta. La recuperación de la actividad económica se concentra en sectores con escasa capacidad de generación de empleo, mientras que las ramas que sostienen la mayor parte del trabajo registrado siguen en retroceso.

Así lo señala el último informe del Instituto Argentina Grande (IAG), que advierte sobre una economía "partida en dos": por un lado, actividades como el agro, la minería y las finanzas exhiben mejores resultados; por el otro, la industria, el comercio y la construcción continúan afectados por la caída del consumo interno, la apertura de importaciones y la persistencia de un escenario recesivo.

Se perdieron casi 330.000 empleos registrados desde el cambio de Gobierno

El relevamiento indica que en los últimos doce meses desaparecieron 141.700 puestos de trabajo registrados en relación de dependencia. Si se toma como referencia el inicio de la gestión de Javier Milei, la pérdida acumulada asciende a 329.600 empleos, considerando tanto el sector privado como el público.

Para el IAG, el fenómeno deja en evidencia que el crecimiento de la actividad económica no necesariamente se traduce en una mayor creación de empleo, especialmente cuando el impulso proviene de sectores con baja demanda de mano de obra.

El crecimiento se concentra en actividades con poca capacidad de absorber trabajadores

Durante mayo, la actividad económica registró un incremento interanual de apenas 0,2%, aunque esa mejora estuvo fuertemente concentrada en ramas específicas.

Según el informe, el agro y la minería explican el 73,8% del crecimiento registrado entre los sectores que evolucionaron positivamente, mientras que la industria y el comercio representan el 88,3% de la caída observada entre las actividades que retrocedieron.

La diferencia adquiere especial relevancia por el peso de cada sector en el empleo privado.

Mientras la industria, el comercio y la construcción concentran el 44,2% del empleo privado registrado, las actividades vinculadas al agro, la minería y el sistema financiero reúnen apenas el 9,2% de los trabajadores formales.

En otras palabras, los sectores que hoy impulsan los indicadores económicos son precisamente los que menos capacidad tienen para incorporar trabajadores, mientras que aquellos donde se desempeña la mayor parte de la fuerza laboral siguen perdiendo dinamismo.

Una economía "en K"

El IAG describe este comportamiento mediante el concepto de economía en forma de "K", donde algunas actividades muestran una marcada recuperación y otras profundizan su deterioro.

En la parte ascendente aparecen sectores asociados a las exportaciones, la energía, la minería y el agro. En la descendente permanecen las actividades urbanas intensivas en empleo, como la industria manufacturera, el comercio y la construcción.

Esta configuración explica, según el estudio, por qué la mejora de algunos indicadores macroeconómicos no logra trasladarse al conjunto del mercado laboral ni al consumo interno.

Crece el monotributo mientras cae el empleo asalariado

Otra de las tendencias que destaca el informe es el incremento del trabajo independiente.

Durante el último año se incorporaron 49.500 nuevos monotributistas, cifra que asciende a 150.100 desde el cambio de gestión.

Sin embargo, el IAG advierte que este crecimiento no alcanza para compensar la pérdida del empleo asalariado registrado y que, en muchos casos, el monotributo funciona como una alternativa frente a despidos, tercerizaciones o formas más precarias de inserción laboral.

A diferencia del empleo formal en relación de dependencia, el trabajo bajo monotributo no garantiza derechos laborales como estabilidad, licencias, aguinaldo o cobertura integral de seguridad social.

Menos aportantes y mayor presión sobre el sistema previsional

El deterioro del empleo formal también impacta sobre el sistema de seguridad social.

El informe sostiene que entre 2023 y marzo de 2026 se registraron 622.300 aportantes menos, mientras que la cantidad de beneficiarios aumentó en 426.261 personas.

Esta evolución reduce la base de trabajadores que financian el sistema mediante aportes y aumenta la presión sobre el esquema previsional.

También retroceden los salarios reales

El estudio señala además que durante mayo todos los ingresos reales registraron caídas.

Las variaciones mensuales fueron:

  • Salario privado registrado: -0,1%.
  • Salario público provincial: -0,2%.
  • Salario público nacional: -0,6%.
  • Salario mínimo: -1%.

En la comparación interanual, las pérdidas de poder adquisitivo resultan aún más pronunciadas:

  • Salario privado registrado: -2,9%.
  • Salario público nacional: -7,3%.
  • Salario público provincial: -3,3%.
  • Salario mínimo: -11,6%.

La demanda interna sigue siendo el principal problema de la industria

El informe también refleja el pesimismo del sector industrial respecto de la recuperación.

Según el relevamiento, el 53,2% de las empresas industriales identifica a la debilidad del mercado interno como el principal obstáculo para reactivar la producción.

Además, casi seis de cada diez industriales consideran que las ventas no mejorarán durante los próximos tres meses, mientras que el 25,6% incluso prevé una nueva caída.

La combinación de salarios deteriorados, menor consumo y pérdida de empleo formal continúa limitando la recuperación de las actividades que históricamente generan la mayor cantidad de puestos de trabajo en el país.

Una recuperación con impacto desigual

Los datos del Instituto Argentina Grande muestran que la economía argentina exhibe una recuperación heterogénea. Mientras algunos sectores ligados a las exportaciones, la energía y la minería mejoran sus indicadores, las actividades intensivas en mano de obra continúan perdiendo empleo y poder de compra.

 

En ese contexto, el informe concluye que la mejora de ciertos indicadores macroeconómicos todavía no logra traducirse en una recuperación amplia del mercado laboral ni en una mejora del ingreso de los trabajadores, manteniendo debilitados el consumo interno y la actividad de los sectores que concentran la mayor parte del empleo registrado.

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