La disputa entre la empresa Fate y los trabajadores nucleados en el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) sumó un nuevo episodio de tensión en la planta de San Fernando. En medio de un escenario marcado por reclamos judiciales, audiencias laborales y la paralización de las actividades, el gremio denunció un intento de la compañía de retirar mercadería del establecimiento, una maniobra que finalmente fue frenada tras la intervención del sindicato de Camioneros.
Según denunciaron desde el SUTNA, la empresa había dispuesto el ingreso de varios camiones al predio con el objetivo de trasladar productos almacenados en la fábrica. El operativo, que contó con presencia policial, fue interpretado por los trabajadores como una acción destinada a alterar la situación existente mientras se aguardan definiciones clave tanto en la Justicia como en el ámbito administrativo.
El secretario general del sindicato del neumático, Alejandro Crespo, sostuvo que la iniciativa empresarial generó preocupación entre los operarios que permanecen vinculados al conflicto y calificó la situación como una provocación en un momento especialmente sensible para el futuro de la planta.
Ante el avance del operativo, Crespo se comunicó con el secretario adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, quien intervino para impedir que los vehículos concretaran la carga y el traslado de mercadería. De acuerdo con la versión gremial, tras esa gestión los camiones abandonaron el lugar sin retirar productos de la fábrica.
Desde el SUTNA agradecieron públicamente el respaldo de Camioneros y remarcaron que ambas organizaciones mantienen una relación de solidaridad desde el inicio del conflicto. El apoyo de Moyano ya se había manifestado meses atrás, cuando expresó su acompañamiento a los trabajadores afectados por la crisis de la compañía.
Un conflicto que involucra a más de 900 familias
La situación en Fate se arrastra desde febrero, cuando la empresa anunció el cierre de la planta y se profundizó una disputa que mantiene paralizada la producción. Los trabajadores sostienen que se trata de un lockout patronal y reclaman la reapertura del establecimiento, el pago de salarios adeudados y la preservación de los puestos de trabajo.
Según el sindicato, la crisis afecta de manera directa a unas 920 familias que dependen de la actividad de la fábrica ubicada en el norte del conurbano bonaerense.
En paralelo, el conflicto también se desarrolla en el plano judicial. El gremio destaca que existen resoluciones favorables que reconocen la vigencia de acuerdos laborales firmados con la empresa y que ordenan el pago de haberes pendientes.
Semana clave para el futuro de la planta
Los próximos días aparecen como decisivos para el desenlace de la disputa. Está prevista una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, donde las partes volverán a encontrarse en busca de una salida al conflicto.
Además, se aguarda una resolución de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que podría tener un impacto determinante sobre la continuidad de las medidas adoptadas por la empresa y el futuro de la planta de San Fernando.
Mientras tanto, el clima de tensión se mantiene y los trabajadores continúan movilizados para impedir cualquier acción que, según denuncian, pueda comprometer las posibilidades de reactivación de la fábrica y la conservación de los puestos laborales.