Gremiales | 29 de agosto
PAMI en crisis: denuncian pérdida salarial del 55%, falta de prestaciones y una planta de trabajadores en mínimos históricos
Victoria Ilarregui, secretaria adjunta de PAMI La Plata, advirtió sobre el deterioro de la obra social de los jubilados, cuestionó el financiamiento del organismo y alertó por el impacto de la crisis tanto sobre los afiliados como sobre los trabajadores. “Necesitamos un aumento de sueldo ya”, reclamó.
La situación de PAMI atraviesa, según denuncian desde sus trabajadores, uno de sus momentos más complejos. Falta de prestaciones, dificultades para acceder a medicamentos, retiros voluntarios, salarios deteriorados y un conflicto paritario que permanece sin resolución forman parte de un escenario que genera preocupación entre los empleados del organismo y los jubilados que dependen de sus servicios.
Así lo planteó Victoria Ilarregui, secretaria adjunta de PAMI Sección La Plata, durante una entrevista en el programa El Sindicato, emitido por Sirivinsky Stream, donde describió el impacto que tiene el ajuste sobre quienes trabajan diariamente en la atención de los afiliados.
Tres años sin una recomposición salarial
Uno de los principales reclamos de los trabajadores está relacionado con los salarios. Ilarregui sostuvo que llevan aproximadamente tres años sin una recomposición acorde a la evolución del costo de vida y estimó en 55% la pérdida salarial acumulada.
La dirigente señaló que la situación produjo un fuerte deterioro en las condiciones de vida de los empleados y que muchos trabajadores terminaron recurriendo al endeudamiento para poder sostener sus gastos cotidianos.
“Necesitamos un aumento ya”, fue una de las principales conclusiones de la dirigente, quien también cuestionó el funcionamiento de la negociación salarial dentro del organismo.
Según explicó, PAMI tiene una situación particular porque se trata de un ente autárquico que cuenta con su propio esquema de negociación, pero que al mismo tiempo queda alcanzado por decisiones presupuestarias y administrativas tomadas por el Gobierno nacional.
En ese marco, cuestionó que los trabajadores sean considerados parte del Estado para determinadas decisiones de gestión pero queden afuera de las recomposiciones salariales que reciben otros empleados públicos.
El deterioro de las prestaciones, en el centro de la escena
Más allá del conflicto salarial, Ilarregui puso el foco en las dificultades que enfrentan diariamente los jubilados para acceder a determinadas prestaciones.
Uno de los puntos más sensibles es el acceso a medicamentos. La dirigente sostuvo que el sistema fue incorporando filtros vinculados a la situación económica de los afiliados para determinar el nivel de cobertura.
Según su relato, anteriormente existía una cobertura más amplia de medicamentos al 100%, mientras que actualmente el acceso depende en determinados casos de evaluaciones económicas y administrativas.
La consecuencia, advirtió, es que trabajadores de PAMI terminan siendo quienes deben comunicar a los jubilados que determinadas prestaciones o medicamentos no pueden ser autorizados.
“Nosotros somos la cara visible de PAMI”, explicó Ilarregui al describir el desgaste que genera esa situación.
Jubilados que no pueden pagar sus tratamientos
La crisis, de acuerdo con la dirigente, excede ampliamente la discusión sobre medicamentos. Durante la entrevista contó situaciones de afiliados internados cuyos familiares prefieren mantenerlos institucionalizados porque no cuentan con recursos económicos suficientes para sostenerlos en sus hogares.
La escena expone una problemática social más profunda: jubilados que perciben ingresos mínimos, que en algunos casos continúan sosteniendo económicamente a hijos y familiares, y que enfrentan al mismo tiempo mayores gastos vinculados a su edad y sus necesidades de salud.
Para los trabajadores de PAMI, esta realidad genera una enorme presión. Deben responder a los reclamos de personas que necesitan una solución inmediata, pero muchas veces no cuentan con las herramientas presupuestarias o administrativas para brindarla.
Prestadores, deudas y judicialización
Otro de los aspectos señalados durante la entrevista fue la situación de los prestadores médicos. Ilarregui sostuvo que existen deudas y dificultades de pago que afectan tanto al sistema público como a prestadores privados, con diferencias según cada región y establecimiento.
El problema termina trasladándose a los afiliados y puede derivar en procesos judiciales para obtener medicamentos, tratamientos, prótesis o insumos.
En ese sentido, planteó una paradoja: cuando una prestación termina siendo ordenada judicialmente, el organismo puede terminar afrontando costos mucho mayores que los que hubiera implicado garantizarla originalmente.
La sindicalista cuestionó así un esquema en el que el conflicto se resuelve mediante amparos individuales, en lugar de garantizar de manera regular las prestaciones correspondientes.
Una planta cada vez más reducida
La situación laboral también está marcada por la reducción de la cantidad de trabajadores. Ilarregui afirmó que PAMI atraviesa un proceso de retiros voluntarios y que actualmente cuenta con una planta de personal que, según su denuncia, se encuentra entre las más bajas de su historia.
Para la dirigente, la pérdida de trabajadores genera un doble problema: por un lado, profundiza la sobrecarga sobre quienes permanecen en sus puestos; por otro, dificulta la capacidad del organismo para atender adecuadamente a sus millones de afiliados. A esto se suma el deterioro salarial, que funciona como otro factor de presión para quienes evalúan aceptar un retiro.
La dirigente sostuvo que existen trabajadores que consideran esa alternativa para poder cancelar deudas acumuladas.
“La gente ya entendió que los trabajadores no somos el problema”
Ilarregui también relató un cambio que, según señaló, comenzó a observarse en las puertas de las oficinas de PAMI. La dirigente explicó que desde hace meses los trabajadores realizan acciones de difusión y contacto directo con los afiliados para explicarles las razones de las dificultades que atraviesa el organismo.
En La Plata, señaló, los trabajadores se encuentran todos los miércoles en las inmediaciones de la sede de PAMI de calle 7, donde conversan con jubilados y familiares.
Según su relato, inicialmente recibían fuertes cuestionamientos de parte de algunos afiliados. Sin embargo, aseguró que con el paso del tiempo comenzó a aparecer una mayor comprensión sobre el origen de los problemas.
El objetivo sindical es explicar que el trabajador que atiende detrás de un mostrador no es necesariamente quien decide si existe o no una prestación, sino quien queda expuesto frente al afiliado.
Reclamos contra la conducción y críticas a la política sindical
La dirigente también apuntó contra el funcionamiento de los sindicatos que participan de la negociación dentro de PAMI. En particular, cuestionó que, frente a la pérdida generalizada del poder adquisitivo, se utilicen mecanismos vinculados a categorías, letras o situaciones particulares para mejorar los ingresos de determinados trabajadores, en lugar de avanzar con una recomposición general.
Desde su perspectiva, esa modalidad puede terminar generando divisiones internas entre los propios trabajadores y transformar la carrera administrativa en una herramienta de negociación.
El planteo apunta a que el reclamo salarial sea colectivo y alcance al conjunto de la planta.
La crisis de PAMI y el sistema de salud
Para Ilarregui, el problema de PAMI no puede analizarse como un conflicto aislado. La dirigente sostuvo que la obra social de los jubilados ocupa un lugar central dentro del sistema sanitario argentino y que cualquier deterioro en su funcionamiento termina repercutiendo sobre hospitales públicos, clínicas privadas y otros prestadores.
En ese sentido, alertó sobre un efecto en cadena: si PAMI no garantiza determinadas prestaciones, los afiliados pueden terminar recurriendo al sistema público, aumentando la demanda sobre hospitales y centros de salud provinciales y municipales. Al mismo tiempo, una crisis financiera de PAMI puede afectar a prestadores privados que dependen de los pagos del organismo.
Por eso, desde el sindicato sostienen que defender el funcionamiento de PAMI también significa defender los puestos de trabajo y la atención de los jubilados.
Una agenda gremial que busca salir de la protesta aislada
La dirigente adelantó además distintas iniciativas sindicales. Entre ellas mencionó reuniones con trabajadores endeudados y una actividad nacional destinada a analizar el nivel de endeudamiento que atraviesa al personal de PAMI.
También destacó la participación en la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Salud (FESINTRAS) y anunció un congreso previsto para el 12 de septiembre en La Plata, donde trabajadores de distintos sectores de la salud discutirán qué modelo sanitario debería tener el país.
En paralelo, en el ámbito de la CTA de los Trabajadores, Ilarregui mencionó la realización de ollas populares para asistir a personas en situación de calle y jubilados que atraviesan dificultades para acceder a la alimentación.
El conflicto que atraviesa a trabajadores y jubilados
La entrevista dejó expuesto un escenario donde las dos caras de PAMI —trabajadores y afiliados— aparecen afectadas por una misma problemática.
Los jubilados reclaman medicamentos, turnos, tratamientos y prestaciones. Los empleados, mientras tanto, enfrentan salarios deteriorados, sobrecarga laboral, reducción de personal y presión cotidiana frente a reclamos que muchas veces no pueden resolver.
Desde la representación gremial plantean que la salida no debería pasar por multiplicar los amparos judiciales ni por profundizar los retiros voluntarios, sino por garantizar el financiamiento del organismo, recuperar los salarios y recomponer las prestaciones.
El reclamo de fondo es que PAMI vuelva a funcionar como una herramienta de protección social para los adultos mayores y no como el escenario donde trabajadores y afiliados terminan enfrentándose por las consecuencias de un sistema que ambos padecen.