Gremiales | 28 de agosto
Magdalena cambia el manejo de la tasa vial y los productores administran el 80% de los fondos
La gestión del intendente Lisandro Hourcade impulsó en Magdalena un nuevo modelo para administrar los recursos destinados al mantenimiento de los caminos rurales. El esquema, que comenzó a funcionar formalmente el 2 de febrero de 2026, incorpora a productores, usuarios de la red vial e instituciones del sector en la definición de prioridades y en el seguimiento de las obras.
La iniciativa se canaliza a través de la Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER), creada por el Municipio con el objetivo de establecer un sistema de gestión compartida de los fondos vinculados a la actividad rural.
Uno de los principales puntos del mecanismo establece que el 80% de los recursos recaudados a través de distintos conceptos vinculados al sector rural sea destinado a un fondo específico, cuya administración queda bajo la órbita de la comisión y se ejecuta mediante los mecanismos administrativos municipales correspondientes.
El objetivo declarado por la gestión es dar respuesta a uno de los reclamos históricos de los productores: conocer el destino de los recursos y garantizar que una parte significativa de lo recaudado vuelva a la infraestructura rural.
“Durante muchos años, los caminos rurales fueron motivo de reclamos en toda la provincia. Y la pregunta siempre era la misma: ¿a dónde va la plata?”, planteó Hourcade al explicar el origen de la iniciativa.
Según el intendente, el nuevo esquema busca aprovechar además el conocimiento directo de quienes transitan diariamente los caminos. “Nadie conoce mejor las necesidades del campo que quienes lo caminan todos los días”, sostuvo.
De una motoniveladora operativa a cinco
Uno de los primeros objetivos de la CASER fue recuperar la capacidad operativa del Municipio para intervenir sobre la extensa red vial rural.
Al comenzar el funcionamiento del sistema, solamente una de las cinco motoniveladoras municipales destinadas al mantenimiento de los caminos se encontraba operativa. Seis meses después, las cinco máquinas están nuevamente en funcionamiento.
La administración también reorganizó territorialmente los equipos y maquinistas para distribuir las tareas en diferentes sectores del partido. A esto se sumó la incorporación de una camioneta para trabajos operativos y el avance en la adquisición de un camión para el traslado de materiales.
Otro de los cambios fue la incorporación de información técnica para planificar las intervenciones. Un relevamiento realizado por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) estableció que Magdalena cuenta con entre 900 y 920 kilómetros de caminos rurales.
El estudio permitió identificar necesidades relacionadas con mantenimiento, alteos y alcantarillado y establecer una planificación que exceda las intervenciones puntuales.
Los accesos a las escuelas rurales, una de las primeras prioridades
La recuperación de los accesos a los establecimientos educativos rurales fue definida como una de las primeras prioridades del nuevo esquema.
De acuerdo con el balance difundido por la gestión, para el 8 de marzo ya se habían repasado los ingresos a todas las escuelas rurales del distrito, apenas poco más de un mes después del inicio formal de las tareas.
La medida apuntó a reducir las dificultades que enfrentan docentes y estudiantes para llegar a los establecimientos cuando las condiciones climáticas deterioran los caminos.
En paralelo, se instalaron 10 alcantarillas desde la puesta en funcionamiento de la CASER. Según los integrantes de la comisión, se trata de una cifra superior a la cantidad colocada durante los cinco años anteriores.
Productores que aportan más allá de la tasa
Otro de los aspectos destacados por el Municipio es la participación económica de productores y vecinos de las zonas rurales.
A medida que comenzaron las intervenciones, algunos productores realizaron aportes adicionales por encima de la tasa vial para profundizar los trabajos en distintos sectores de la red.
Según estimaciones de integrantes de la CASER, esas contribuciones permitieron financiar materiales equivalentes a entre 200 y 400 camiones destinados al mejoramiento de caminos.
Desde la gestión municipal atribuyen este comportamiento a un esquema que permite a los contribuyentes conocer con mayor precisión el destino de los recursos y participar en la definición de las prioridades.
“Cuando la comunidad participa y las cuentas están claras, el esfuerzo rinde mucho más”, afirmó Hourcade.
Un modelo de gestión compartida
La principal diferencia del sistema impulsado en Magdalena está en la participación de distintos actores en la administración de los recursos.
La CASER reúne al Municipio con productores, usuarios de los caminos y representantes de instituciones vinculadas al sector rural. El objetivo es combinar los mecanismos administrativos y de control del Estado con el conocimiento territorial de quienes utilizan cotidianamente la red vial.
El modelo comenzó a trascender las fronteras del distrito y fue destacado a nivel nacional por La Nación, que puso el foco en la recuperación de la maquinaria municipal, las obras sobre los caminos, la mejora de los accesos escolares y la participación de los productores.
Para el gobierno de Hourcade, el desafío ahora pasa por sostener el ritmo de trabajo y consolidar una planificación de largo plazo sobre una red que supera los 900 kilómetros.
Así, Magdalena intenta cambiar la discusión sobre los caminos rurales: de los reclamos recurrentes por el deterioro de la infraestructura a un esquema en el que productores y usuarios tienen participación directa en la definición de prioridades y en el seguimiento de los recursos destinados al sector.