Gremiales | 26 de agosto
Trabajo doméstico en crisis: se perdieron más de 30 mil empleos registrados y el 77% trabaja en la informalidad
El trabajo en casas particulares atraviesa una fuerte crisis y vuelve a quedar expuesto como uno de los sectores más vulnerables del mercado laboral argentino. La pérdida de ingresos de los hogares empleadores, combinada con el deterioro salarial y la falta de registración, provocó una reducción significativa del empleo formal y profundizó condiciones de precariedad que afectan principalmente a mujeres.
De acuerdo con datos elaborados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 30.133 puestos de trabajo registrados en el sector.
La cantidad de trabajadoras formalizadas pasó de 629.660 a 599.527, una contracción que representa más de 30 mil empleos en apenas dos años y medio.
Casi ocho de cada diez trabajan sin aportes
La situación resulta todavía más delicada cuando se observa el nivel de informalidad. Un relevamiento de EcoFeminita, realizado sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, determinó que el 77,5% de las trabajadoras de casas particulares no tiene descuento jubilatorio.
En otras palabras, aproximadamente tres de cada cuatro trabajadoras se encuentran en la informalidad.
La falta de registración no implica solamente una diferencia administrativa. También supone quedar afuera de derechos laborales fundamentales.
Entre las trabajadoras no registradas:
- 76,7% no tiene obra social.
- 74,1% no cobra los días de enfermedad.
- 73,3% no accede a vacaciones pagas.
- 71,7% no percibe aguinaldo.
El cuadro muestra hasta qué punto la informalidad funciona como una barrera para acceder a derechos básicos y previsionales.
Salarios que no alcanzan
A la pérdida de puestos registrados se suma el deterioro de los ingresos.
La remuneración promedio del sector ronda los $338.700 mensuales, aunque la mitad de las trabajadoras percibe menos de $300.000 por mes.
La situación es particularmente compleja porque una proporción importante de estas mujeres constituye el principal sostén económico de sus hogares. Según los datos relevados, el 39,8% es sostén principal de su familia.
A esto se agrega una segunda jornada invisible: alrededor del 76% también realiza tareas domésticas y de cuidado no remuneradas en su propio hogar.
La secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares (SINPECAF), Ana Altamirano, cuestionó el deterioro de los ingresos y advirtió que las trabajadoras enfrentan una situación cada vez más difícil frente al aumento del costo de vida.
Menos horas y más precarización
La crisis no se expresa únicamente en despidos. También aparece en la reducción de jornadas y en la pérdida de horas de trabajo.
Los datos muestran que el 73% presta tareas en un solo domicilio, con una jornada promedio de aproximadamente 22 horas semanales. La subocupación alcanza al 30,5%, mientras que otro grupo de trabajadoras se encuentra en situación de sobreocupación.
El problema es especialmente sensible porque una reducción de horas implica directamente una reducción de ingresos para trabajadoras que ya parten de salarios bajos.
En este escenario, el empleo doméstico funciona como una suerte de termómetro de la economía de los hogares: cuando las familias pierden capacidad de compra, uno de los primeros gastos que suelen recortar son las horas de limpieza, cuidado y asistencia contratadas.
Una paritaria que llega con salarios atrasados
El Gobierno convocó a la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP) para discutir la situación salarial del sector.
El reclamo sindical se produce luego de que los ingresos quedaran nuevamente por detrás de la inflación. Según el diagnóstico difundido, desde abril los salarios acumularon una pérdida de 2,4 puntos porcentuales frente al aumento de los precios.
La propuesta contempla incrementos escalonados de 1,9% en agosto, 1,8% en septiembre y 1,7% en octubre, porcentajes que desde el sector consideran insuficientes para recuperar el poder adquisitivo perdido.
Para las organizaciones gremiales, el problema excede una discusión puntual de porcentajes y tiene que ver con el deterioro estructural de las condiciones laborales.
Un sector feminizado que queda cada vez más expuesto
El deterioro del trabajo doméstico combina varios factores: caída del empleo registrado, salarios insuficientes, informalidad, reducción de jornadas y pérdida de derechos laborales.
La situación adquiere una dimensión adicional por tratarse de una actividad realizada mayoritariamente por mujeres y en la que una elevada proporción constituye el principal ingreso de sus hogares.
Desde el sindicato cuestionaron además la falta de políticas efectivas para aumentar la registración laboral y alertaron sobre el impacto que las modificaciones laborales y el actual escenario económico pueden tener sobre un sector históricamente marcado por la precarización.
El resultado es un círculo difícil de romper: hogares con menor capacidad de pago reducen horas o directamente dejan de contratar, las trabajadoras pierden ingresos y muchas relaciones laborales terminan trasladándose a la informalidad.
Mientras tanto, miles de mujeres continúan sosteniendo tareas esenciales de limpieza y cuidado, tanto dentro como fuera de sus propios hogares, con ingresos que en numerosos casos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.