Gremiales | 31 de agosto
La industria en alerta: más de 600 referentes se reunieron y los sindicatos advirtieron por empleo, salarios e importaciones
La CSIRA convocó a dirigentes sindicales, empresarios, académicos, científicos y trabajadores en Cañuelas para discutir una agenda industrial hacia 2027. Ricardo Pignanelli lanzó una fuerte advertencia sobre el futuro del empleo y reclamó recuperar el consumo interno. El encuentro también puso en debate el impacto de las importaciones, la inteligencia artificial, la formación técnica y el financiamiento productivo.
Más de 620 referentes del mundo sindical, empresario, académico y científico se reunieron en Cañuelas para discutir el futuro de la industria argentina y elaborar una agenda de cara a 2027.
El encuentro fue organizado por la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA) y se desarrolló en el predio de SMATA, bajo el lema “Industria, trabajo, productividad y calidad de vida”.
La jornada estuvo atravesada por fuertes cuestionamientos a la orientación económica del Gobierno de Javier Milei y por una preocupación compartida entre los distintos sectores participantes: el deterioro de la actividad manufacturera, la pérdida de puestos de trabajo, el debilitamiento del mercado interno y el impacto que podría tener la apertura comercial sobre las empresas nacionales.
La convocatoria buscó, además, avanzar en una hoja de ruta para el período posterior a 2027, con propuestas relacionadas con empleo, formación profesional, salarios, financiamiento, innovación tecnológica y desarrollo de cadenas de valor nacionales.
Pignanelli: “Van a quedar 20 millones de argentinos en la miseria y el pluriempleo”
El secretario general de CSIRA y SMATA, Ricardo Pignanelli, fue uno de los principales oradores del encuentro y dejó una de las definiciones más contundentes de la jornada.
“No podemos resignarnos a que un país que tiene todo no tenga industria, porque van a quedar 20 millones de argentinos en la miseria y el pluriempleo”, afirmó.
El dirigente planteó que la discusión sobre el futuro productivo no puede quedar reducida a la incorporación de nuevas tecnologías, especialmente a la inteligencia artificial, si previamente no se garantiza una estructura industrial capaz de generar empleo y sostener el mercado interno.
En ese sentido, identificó al consumo como uno de los puntos centrales para comenzar a revertir la situación.
“Lo primero que hay que hacer es activar el consumo interno”, sostuvo Pignanelli.
El dirigente también puso el foco en la situación de las pequeñas y medianas empresas y afirmó que durante los últimos años se dieron de baja casi 30.000 pymes, con más de 400.000 puestos de trabajo afectados, según las cifras expuestas durante la jornada.
Críticas a las importaciones y reclamo de un cambio de rumbo
La apertura comercial y el crecimiento de las importaciones ocuparon un lugar central en el diagnóstico sindical.
La diputada nacional Julia Strada sostuvo que la industria nacional necesita un cambio profundo en las políticas económicas para recuperar capacidad productiva.
“La industria nacional no va a poder tener salida si no cambian las políticas económicas”, planteó, y reclamó un “cambio de rumbo de 180 grados”.
Entre los objetivos mencionados apareció la necesidad de recuperar el mercado interno y establecer condiciones que permitan a las empresas argentinas competir frente al incremento de productos importados.
Para los sectores que participaron del encuentro, la discusión industrial no puede separarse de la evolución de los salarios: sin trabajadores con capacidad de consumo, sostuvieron, resulta difícil construir un mercado interno capaz de traccionar la producción.
Inteligencia artificial: entre la oportunidad y el temor por el empleo
La inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado en las mesas de debate.
Los participantes plantearon posiciones diferentes respecto de su impacto sobre la industria y el empleo.
Silvio Zurzolo, representante de la UIA, consideró que la inteligencia artificial todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo, mientras que Andrés Cisaruk, empresario de Rosario, planteó una mirada más cautelosa frente al avance de la tecnología.
“La prioridad hoy es sostener los trabajos y a las familias”, sostuvo Cisaruk, quien consideró que no resulta conveniente acelerar la incorporación de IA en un contexto de incertidumbre sobre la situación económica y laboral.
Desde una perspectiva diferente, Alejandro Gentile, de la UIPBA, sostuvo que la tecnología puede convivir con el trabajo humano y funcionar como una herramienta de asistencia.
Como ejemplo mencionó los procesos de ensamblaje automotor, donde robots y trabajadores operan de manera complementaria.
El debate dejó así planteada una de las grandes discusiones que atravesarán al sector industrial durante los próximos años: cómo incorporar tecnología sin convertir la modernización productiva en una vía de destrucción de puestos de trabajo.
Una industria con baja participación femenina
La jornada también incorporó la perspectiva de género dentro del debate productivo.
Jimena Martin, de Baires Group, señaló que las mujeres representan apenas el 19% de los puestos de trabajo industriales.
El dato abrió otra discusión sobre la necesidad de ampliar la participación femenina en sectores productivos tradicionalmente masculinizados y generar políticas de capacitación e incorporación laboral que permitan modificar esa estructura.
“Ahora estamos en el quinto subsuelo”
La exministra de Industria Débora Giorgi también participó de la jornada y utilizó una contundente imagen para describir el escenario actual de la producción argentina.
“Ahora estamos en el quinto subsuelo”, afirmó al referirse al estado de la industria.
La definición sintetizó el diagnóstico que atravesó buena parte de las exposiciones: caída de la actividad, dificultades para las pymes, pérdida de empleos industriales, menor consumo y preocupación por el impacto de las importaciones.
Una agenda industrial para después de 2027
El documento final elaborado durante el encuentro propone avanzar hacia un acuerdo industrial, productivo y social que reúna al Estado, empresarios, trabajadores, universidades y sistema científico-tecnológico.
La agenda plantea como ejes la recuperación del mercado interno, la formación técnica y profesional, la mejora de los salarios, el acceso al financiamiento y una incorporación de tecnología que permita fortalecer la producción nacional.
También propone avanzar en soberanía tecnológica y cadenas de valor nacionales, con el objetivo de reducir la dependencia externa y recuperar capacidades productivas.
La mirada de los sindicatos industriales está puesta especialmente en el escenario posterior a 2027, con la intención de instalar desde ahora una discusión sobre qué modelo productivo debería adoptar la Argentina.
El mensaje que quedó instalado en Cañuelas fue claro: para los organizadores, la discusión sobre el futuro del trabajo no puede separarse de la existencia de una industria nacional fuerte.
Y en un escenario marcado por la apertura comercial, la transformación tecnológica y la pérdida de empleo industrial, los sindicatos buscan ocupar un lugar central en el debate sobre el modelo productivo que tendrá la Argentina en los próximos años.