Lunes 31 de Agosto de 2026

Gremiales | 31 de agosto

ATE CONICET cruzó a Salamone por la crisis del organismo: denuncian una caída del 10% en la planta y pérdida salarial cercana al 50%

La disputa por el presente y el futuro del CONICET volvió a escalar luego de las declaraciones de su presidente, Daniel Salamone, quien relativizó la pérdida de personal y rechazó las denuncias sobre un supuesto “cientificidio” desde la llegada de Javier Milei al Gobierno.

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) CONICET salieron al cruce con cifras sobre la evolución de la planta, las becas, los concursos y los salarios. El gremio sostiene que el organismo atraviesa un fuerte proceso de ajuste que provocó una reducción de casi el 10% de sus trabajadores desde 2023.

Según los datos difundidos por los trabajadores, el CONICET habría perdido 2.365 integrantes desde 2023, mientras que recientemente quedaron afuera unos 400 becarios posdoctorales.

La organización sindical también denunció la anulación de concursos y la demora en la incorporación de trabajadores que ya fueron seleccionados para ingresar a las carreras científicas.

ATE respondió a Salamone con números

El titular del CONICET había relativizado la salida de investigadores y sostuvo que aproximadamente un centenar de integrantes abandona anualmente el organismo, una cifra que, a su criterio, no configuraría una “fuga masiva”.

También destacó que el Consejo continuó otorgando becas y señaló que durante 2024 y 2025 ingresaron alrededor de 400 personas a la Carrera del Investigador Científico.

Desde ATE cuestionaron esa interpretación y plantearon que mirar únicamente los nuevos ingresos no permite dimensionar la pérdida total de recursos humanos que atraviesa el organismo.

“La planta de Conicet se redujo en casi un 10% desde que asumió. El organismo perdió 2.365 trabajadores desde 2023 y acaba de expulsar a 400 becarios posdoctorales”, señalaron desde el gremio.

A ese cuadro agregaron otros datos: la anulación de 500 concursos de la Carrera de Personal de Apoyo y la existencia de más de 1.000 altas pendientes en distintas carreras, cuyos procesos de efectivización llevan años demorados.

El salario, otro de los puntos de la disputa

Uno de los principales cuestionamientos sindicales está relacionado con el poder adquisitivo de los trabajadores científicos.

Desde ATE CONICET estimaron que la pérdida del salario real se ubica cerca del 50% desde el inicio del actual proceso de ajuste.

Gonzalo Sanz Cerbino, secretario general adjunto de ATE CONICET Capital, sostuvo que las renuncias dentro del organismo aumentaron de manera significativa y que uno de los principales motivos es la falta de perspectivas profesionales y salariales.

El dirigente remarcó que la pérdida de personal no puede explicarse solamente por despidos o reducción de los cupos de ingreso.

Según su planteo, una parte importante del deterioro se produce porque investigadores, becarios, técnicos y trabajadores administrativos deciden abandonar el organismo ante el deterioro de sus condiciones laborales.

El gremio cuestionó cómo se mide el salario

ATE también cuestionó las referencias utilizadas por Salamone para describir la situación salarial del organismo.

El sindicato sostuvo que tomar como parámetro los ingresos de las categorías superiores de la Carrera del Investigador puede ofrecer una imagen distorsionada de la realidad de la mayoría de los trabajadores.

Desde la organización remarcaron que becarios, investigadores en formación, personal técnico, profesionales y administrativos se encuentran entre los sectores más afectados y que buena parte de sus ingresos se ubica por debajo de la línea de pobreza.

Como respaldo de su planteo, señalaron las propias escalas salariales publicadas por el CONICET.

Según los datos citados por el gremio, en febrero de 2026 un investigador principal percibía un salario bruto de aproximadamente $3,18 millones, equivalente a unos $2,72 millones netos. A partir de entonces, los incrementos acumulados habrían llevado el ingreso de bolsillo a alrededor de $3 millones.

Incluso la categoría de investigador superior, la máxima dentro de la carrera, no alcanzaba en aquel momento los $4 millones.

La discusión por el presupuesto científico

La pelea también se trasladó al financiamiento del sistema científico nacional.

ATE CONICET denunció que el presupuesto destinado al área sufrió una fuerte reducción durante el período 2023-2026 y estimó una caída cercana al 50% en términos reales.

Otros análisis citados por los trabajadores también registraron una contracción significativa de los recursos destinados al organismo. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) correspondiente a junio ubicó la caída presupuestaria del CONICET en torno al 32% respecto de 2023.

Para el gremio, el ajuste presupuestario tiene consecuencias que exceden la situación salarial.

Menos recursos implican dificultades para financiar proyectos, sostener equipos de investigación, incorporar nuevos profesionales y garantizar la continuidad de líneas científicas consideradas estratégicas.

Becas y nuevos ingresos, el argumento del Gobierno

Salamone, en cambio, defendió la continuidad de las políticas de formación científica.

El presidente del CONICET aseguró que el organismo mantuvo activas más de 1.800 becas por año y destacó que alrededor de 400 personas ingresaron a la Carrera del Investigador entre 2024 y 2025.

También señaló que el financiamiento destinado a proyectos científicos aumentó nominalmente de aproximadamente $2 millones a $10 millones.

Sin embargo, el propio funcionario reconoció que esos montos resultan insuficientes para una comunidad científica de más de 12.000 investigadores y unos 9.000 becarios.

Ese reconocimiento se convirtió en uno de los ejes del contrapunto con los trabajadores, que sostienen que la continuidad de determinadas becas o programas no alcanza para compensar la reducción general de recursos humanos y presupuesto.

Una pelea que excede al CONICET

El enfrentamiento entre Salamone y ATE se produce en un contexto de fuerte tensión dentro del sistema científico argentino.

Para los trabajadores, el problema no se limita a la cantidad de personas que ingresan o salen del CONICET, sino a la capacidad del Estado para sostener una estructura científica de largo plazo.

La combinación de menor presupuesto, pérdida salarial, renuncias, reducción de becas, concursos suspendidos y demoras en las incorporaciones es presentada por el gremio como una amenaza para la continuidad de las carreras científicas.

Desde el Gobierno, en cambio, se busca mostrar que el organismo continúa funcionando, mantiene becas y registra nuevos ingresos pese al proceso de reorganización presupuestaria.

La discusión quedó planteada así en dos planos diferentes: mientras las autoridades destacan los programas que permanecen activos, los trabajadores ponen el foco en cuántos recursos humanos se perdieron, cuánto cayó el poder adquisitivo y qué capacidad tendrá el sistema científico para retener investigadores en los próximos años.

En esa disputa, ATE CONICET insiste en que los números de la planta y del presupuesto muestran un deterioro que, según el gremio, no puede ser relativizado.

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