Política | 17 de agosto
El Gobierno refuerza su estrategia cambiaria ante la volatilidad y busca mantener al dólar por debajo de los $1.500
El mercado financiero argentino atraviesa una etapa de mayor prudencia después de varios meses de fuerte optimismo. La volatilidad de los instrumentos en pesos, el comportamiento de la inflación y las tensiones sobre el mercado cambiario llevaron al equipo económico a profundizar una serie de medidas destinadas a contener el precio del dólar y moderar la demanda de cobertura.
En los últimos meses, el Gobierno combinó intervenciones en los mercados de contado y futuros, modificaciones en las tasas de interés y una mayor utilización de instrumentos vinculados al dólar. El objetivo central fue evitar movimientos bruscos del tipo de cambio y sostener las expectativas financieras en un contexto de mayor incertidumbre.
Los análisis de Quantum Finanzas y GMA Capital, consultora dirigida por Nery Persichini, señalan que la estrategia oficial tuvo como una de sus prioridades mantener el dólar por debajo de los $1.500, aun cuando eso implicara resignar parte del ritmo de acumulación de reservas o recurrir a herramientas poco habituales.
El escenario se volvió más complejo luego de que la inflación de julio alcanzara el 2,1%, interrumpiendo tres meses consecutivos de desaceleración. A esto se sumaron el incremento del riesgo país, que llegó a 478 puntos básicos, y el comportamiento negativo de los bonos argentinos frente a otros mercados emergentes.
Más instrumentos para contener la presión cambiaria
Una de las herramientas utilizadas por el Tesoro fue la colocación de bonos dólar linked, instrumentos que permiten a los inversores cubrirse frente a una eventual suba del tipo de cambio oficial.
De acuerdo con Quantum Finanzas, desde abril la emisión de estos instrumentos habría alcanzado un volumen equivalente a casi US$11.000 millones, acompañado por un crecimiento de las operaciones en el mercado secundario.
El Banco Central, por su parte, incrementó su participación en el mercado de futuros. Entre mayo y junio, la posición vendida en contratos de dólar futuro pasó de US$193 millones a US$492 millones. La consultora también estimó operaciones de venta de divisas por aproximadamente US$1.000 millones en mercados libres entre abril y junio.
La política de tasas también fue utilizada como mecanismo de contención. La tasa de caución aumentó del 20% al 23% nominal anual, en un intento por mejorar el atractivo de las colocaciones en pesos y desalentar una mayor dolarización de las carteras.
Menor ritmo de compra de reservas
Otro elemento que muestra las prioridades de la política económica es la desaceleración en las compras de dólares del Banco Central.
La autoridad monetaria había establecido como objetivo acumular al menos US$10.000 millones antes de las elecciones, pero el ritmo de adquisición se redujo durante agosto. Según los datos citados por GMA Capital, el BCRA compró alrededor de US$249 millones en el mercado oficial durante agosto, frente a los US$2.163 millones adquiridos en julio.
La menor acumulación se produjo en un contexto de menor disponibilidad de divisas provenientes de las exportaciones y de una estrategia orientada a evitar que una compra agresiva de dólares terminara generando presiones alcistas sobre el tipo de cambio.
En paralelo, el Tesoro también recurrió en determinadas jornadas a la venta directa de divisas en el mercado mayorista, especialmente frente a situaciones que podían generar mayores costos asociados al vencimiento de instrumentos dólar linked.
El Gobierno evita convalidar tasas elevadas
La política financiera también incluyó una decisión de limitar la convalidación de tasas elevadas en los instrumentos de mayor plazo.
En las últimas licitaciones, el Tesoro concentró sus colocaciones en títulos de corto plazo y evitó validar rendimientos elevados en el tramo largo de la curva. Para GMA Capital, esta estrategia permitió reducir presiones adicionales sobre el mercado cambiario y mantener bajo control la estructura de tasas.
A esto se sumó una política de absorción de liquidez mediante licitaciones, con un rollover cercano al 100%. En una de las operaciones recientes, el Tesoro alcanzó un nivel de renovación del 100,3%, con un financiamiento neto limitado.
La intención oficial fue retirar pesos excedentes del mercado y evitar que una mayor liquidez se trasladara hacia la demanda de dólares.
Menos operaciones y mayor cautela
Las intervenciones oficiales se produjeron mientras durante el segundo trimestre aumentaron significativamente los volúmenes negociados tanto en el mercado contado como en futuros.
En junio, el mercado spot llegó a registrar operaciones por unos US$611 millones diarios, mientras que en ROFEX el volumen alcanzó aproximadamente US$1.490 millones por jornada.
Sin embargo, durante los primeros días de agosto se observó una reversión de esa dinámica, con una reducción tanto de los volúmenes operados como del interés abierto en los contratos de futuros.
El panorama financiero, por lo tanto, combina una mayor intervención oficial con señales de cautela entre los inversores. Mientras el Gobierno busca contener el dólar, administrar la liquidez y sostener el atractivo de los activos en pesos, los mercados mantienen una posición más defensiva.
La evolución del riesgo país, los bonos, las reservas y el tipo de cambio será determinante para evaluar si la estrategia logra estabilizar las expectativas sin profundizar las tensiones sobre la acumulación de divisas y el mercado financiero.