Gremiales | 21 de enero
Déficit en diciembre y superávit anual: el contraste fiscal que marcó el cierre de 2025
El cierre de 2025 dejó una postal fiscal con claros contrastes. En diciembre, el Sector Público Nacional (SPN) volvió a mostrar un resultado negativo, en línea con el patrón estacional del último mes del año, mientras que el balance consolidado anual confirmó el superávit que el Gobierno exhibe como uno de los pilares de su programa económico.
Según informó el Ministerio de Economía, en diciembre el resultado primario fue deficitario en 2,87 billones de pesos. Tras el pago de intereses de la deuda, el déficit financiero se amplió a 3,29 billones. El dato no sorprendió al mercado, que ya descontaba un mayor nivel de gasto propio del cierre del ejercicio presupuestario.
Ingresos en alza, pero condicionados por la baja de impuestos
Durante el último mes del año, los ingresos totales del SPN alcanzaron los 12 billones de pesos, lo que representó un incremento interanual del 22,3%. Los recursos tributarios mostraron una suba del 24,8%, impulsados principalmente por mayores ingresos provenientes del impuesto a los Débitos y Créditos, los Derechos de Importación, los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, el impuesto a las Ganancias y el IVA neto de reintegros.
Desde el Palacio de Hacienda aclararon que la comparación interanual se encuentra distorsionada por las modificaciones tributarias implementadas a lo largo de 2025, entre ellas la reducción y eliminación de diversos impuestos, lo que moderó el crecimiento de la recaudación en términos nominales.
El gasto explicó el rojo de fin de año
Por el lado del gasto, los gastos primarios totalizaron en diciembre 14,9 billones de pesos, con un aumento interanual del 33,8%. Las prestaciones sociales concentraron la mayor parte del incremento, al alcanzar los 10 billones de pesos, con una suba del 39,4%. Las remuneraciones del sector público ascendieron a 1,8 billones (+14,2%), mientras que las transferencias corrientes sumaron 4,22 billones, con un crecimiento del 29,7%.
Los subsidios económicos se ubicaron en 957.213 millones de pesos, con aumentos tanto en el área energética como en el transporte. En conjunto, estos componentes explican el resultado negativo de diciembre, que el propio Gobierno atribuyó a la dinámica típica del cierre del año.
Un 2025 con superávit fiscal y financiero
El resultado mensual contrastó con el balance anual. De acuerdo con los datos oficiales, 2025 cerró con superávit tanto primario como financiero. El saldo primario alcanzó los 11,77 billones de pesos, equivalentes al 1,4% del Producto Bruto Interno, mientras que el superávit financiero fue de 1,45 billones, cerca del 0,2% del PIB.
Desde el Ejecutivo destacaron que se trata del segundo año consecutivo con resultado positivo y subrayaron que es la primera vez desde 2008 que se logra un superávit financiero en base caja durante dos años seguidos, incluyendo el pago total de los servicios de la deuda pública.
El ancla fiscal como eje del programa económico
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a señalar que el equilibrio fiscal es el eje central del programa económico y adelantó que esa estrategia quedará reflejada en el Presupuesto 2026. En el informe oficial también se remarcó que el gasto primario de 2025 fue un 27% inferior al de 2023 en términos reales.
Según el Gobierno, el ajuste se implementó preservando programas sociales considerados clave. En ese sentido, se destacó el incremento real de partidas como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar, así como la ampliación de la cobertura de la canasta básica alimentaria.
El Ejecutivo también subrayó que el superávit se alcanzó pese a una reducción impositiva equivalente a más de 2,5% del PIB desde 2024, que incluyó la eliminación del Impuesto PAIS y la baja de derechos de exportación e importación, entre otras medidas.
El desafío más allá del equilibrio fiscal
Más allá de los números fiscales, el énfasis oficial en el logro del superávit refleja una orientación marcadamente fiscalista, centrada en el equilibrio de las cuentas públicas como objetivo prioritario. Sin embargo, el contexto macroeconómico plantea tensiones persistentes.
La inflación mensual continúa por encima del 2%, sin señales claras de una desaceleración sostenida, mientras que la actividad económica sigue mostrando un desempeño frágil, con sectores productivos que no logran revertir la caída. En ese escenario, el principal desafío del Gobierno será transformar la disciplina fiscal en una mejora tangible de la estabilidad de precios y en una recuperación efectiva de la economía real.
