Gremiales | 21 de enero
Acindar: la UOM suspendió el paro tras un principio de acuerdo, pero crece la alarma por un posible parate de cinco meses
El conflicto laboral en la siderúrgica Acindar, en su planta de Villa Constitución, atraviesa horas decisivas. Tras denunciar el despido de casi una veintena de trabajadores de empresas contratistas, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) local resolvió suspender el paro por tiempo indeterminado que iba a comenzar este lunes, luego de alcanzar un principio de acuerdo con la empresa. Sin embargo, la preocupación gremial persiste ante la fuerte caída de la producción y la posibilidad de una paralización prolongada de uno de los sectores clave de la planta.
La medida de fuerza había sido definida el viernes pasado y contemplaba un cese total de actividades de los contratistas a partir de las 6 de la mañana del 19 de enero. No obstante, durante el fin de semana se abrió una instancia de negociación que permitió desactivar momentáneamente el conflicto. Este lunes está prevista una reunión en el Ministerio de Trabajo, donde se buscará avanzar en la reincorporación de los trabajadores despedidos.
Despidos en contratistas y negociación en curso
Desde la UOM de Villa Constitución denunciaron que las empresas contratistas que prestan servicios para Acindar desvincularon a cerca de veinte trabajadores, todos con más de cinco años de antigüedad. La situación encendió las alarmas en el gremio, que considera que los despidos no se justifican y que forman parte de un proceso de ajuste más amplio en el sector.
Silvio Acosta, integrante de la comisión interna de Acindar por la UOM villense, explicó que el conflicto permanece abierto. "El paro está suspendido porque alcanzamos un principio de acuerdo, pero todavía no está resuelto. Este lunes tenemos una reunión en el Ministerio de Trabajo para que las desvinculaciones se reviertan", señaló. Según indicó, los trabajadores cuentan afectados con trayectoria y experiencia dentro de la planta.
Tras el entendimiento inicial, la actividad se retomó con normalidad, a la espera de una definición formal sobre la situación laboral de los despedidos.
Caída de la producción y modelo en crisis
El gremio cuestionó además los argumentos empresariales vinculados a la baja en los niveles de producción. De acuerdo con datos aportados por la UOM, Acindar opera actualmente en torno a las 600 mil toneladas, muy por debajo de su capacidad habitual, que ronda entre 1,2 y 1,3 millones de toneladas anuales.
Desde el sindicato atribuyen esta retracción a la paralización de la obra pública ya la caída del consumo interno. "No hay construcción de hospitales, escuelas ni obras viales, y la gente prioriza cubrir gastos básicos antes de invertir en materiales. Hay un modelo productivo que está en jaque", advirtió Acosta.
Temor a un parate prolongado
A la delicada situación se suma la posibilidad de una paralización de hasta cinco meses en la planta de Reducción Directa (ReDi), donde se desempeñan entre 70 y 80 trabajadores. Si bien ese sector retomó su actividad tras suspensiones y vacaciones durante diciembre y los primeros días de enero, el escenario de un nuevo parate volvió a instalarse en las negociaciones.
Ante esa eventualidad, la UOM ya discute con la empresa qué porcentaje del salario percibirían los trabajadores durante el período de inactividad. Desde el gremio aclararon que están dispuestos a analizar suspensiones como alternativa para preservar los puestos de trabajo, pero marcaron una línea roja frente a los despidos.
“No a los despidos”
En un comunicado reciente, la UOM denunció que la crisis productiva estaría siendo utilizada para desplazar a trabajadores con antigüedad y reemplazarlos por mano de obra más precarizada. "No vamos a aceptar que se use la coyuntura para avanzar sobre derechos adquiridos. Los compañeros despedidos no son descartables: tienen historia, compromiso y familias que hoy quedan en una situación de extrema vulnerabilidad", señaló.
Mientras continúan las negociaciones en el ámbito laboral, el conflicto en Acindar vuelve a poner en evidencia el impacto de la crisis industrial sobre el empleo metalúrgico y la creciente incertidumbre que atraviesa a uno de los sectores estratégicos de la economía.
