Sábado 12 de Septiembre de 2026

Gremiales | 12 de septiembre

De repartir pedidos y atender un kiosco a cumplir el sueño de ejercer su profesión: la historia de Sergio Martín Wilson

Se recibió en 2013 mientras trabajaba y estudiaba de tarde y noche. Intentó desarrollar su carrera en la Costa, pasó años al frente de distintos comercios y, después de más de una década de esfuerzo y perseverancia, finalmente logró matricularse para ejercer de lleno su profesión.

La historia de Sergio Martín Wilson es la de miles de argentinos que, detrás de un título universitario, esconden años de sacrificio, trabajo y perseverancia. Porque recibirse no siempre significa poder ejercer inmediatamente. A veces, entre la vocación y el trabajo cotidiano aparece una distancia larga, atravesada por necesidades económicas, proyectos que no resultan y la obligación de salir adelante.

Wilson se recibió en 2013 en la Universidad Católica, en la ciudad de La Plata. Pero llegar al título tampoco había sido sencillo.

Por entonces, combinaba el estudio con el trabajo. Durante el día hacía repartos y por la tarde y la noche asistía a cursar. Una rutina exigente que sostuvo durante años hasta alcanzar el objetivo de convertirse en profesional.

“Yo estaba trabajando en otra cosa, hacía reparto en esa época y estudiaba de tarde y noche. Era un esfuerzo”, recordó al repasar aquellos años.

Con el título en mano, llegó el momento de pensar en un nuevo camino. Sergio decidió apostar por un cambio de vida y se trasladó a la Costa Atlántica. Compró un fondo de comercio en San Bernardo y se instaló allí con la idea de desarrollar su profesión.

Sin embargo, las circunstancias no se dieron como esperaba.

El proyecto de ejercer en la Costa no pudo concretarse y comenzó entonces una nueva etapa ligada al comercio. Sergio vivió cerca de cuatro años en San Bernardo, trabajando y buscando construir su futuro desde otro lugar.

Con el paso del tiempo decidió regresar a La Plata. Pero una vez más, las condiciones no acompañaron la posibilidad de dedicarse plenamente a su profesión.

Fue entonces cuando abrió un kiosco en pleno centro de la ciudad, en la zona de 3 y 44. Allí permaneció durante aproximadamente ocho años.

El comercio se convirtió en su principal actividad, pero también representaba una rutina absorbente. Jornadas extensas, la necesidad de estar presente prácticamente todo el día y, en los últimos tiempos, un contexto económico cada vez más complejo.

“Era muy esclavo, tenía que estar todo el día”, explicó.

La inflación y los permanentes aumentos de precios terminaron profundizando el desgaste. La tarea cotidiana de actualizar valores y enfrentar los cambios constantes de la economía fue sumando razones para tomar una decisión.

Entonces llegó un nuevo punto de inflexión.

Sergio decidió cerrar el comercio y apostar definitivamente por aquello que había comenzado años atrás, cuando alternaba el reparto con las clases de tarde y noche: poner en orden todo lo necesario para matricularse y comenzar a ejercer su profesión.

Después de años de postergaciones, trabajos y caminos alternativos, finalmente llegó el día.

Este miércoles, Sergio Martín Wilson logró matricularse oficialmente.

Un paso que para muchos podría ser simplemente un trámite administrativo, pero que en su caso representa el final de un largo recorrido y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa.

Desde aquel joven que trabajaba haciendo repartos mientras estudiaba, pasando por su experiencia comercial en San Bernardo y los ocho años al frente de un kiosco en el centro de La Plata, hasta llegar a la decisión de cerrar una etapa para volver a apostar por su profesión, transcurrieron más de una década.

Ahora, con la matrícula en mano, Wilson se prepara para dedicarse de lleno a la carrera para la que se formó.

“Decidí cerrar el kiosco y dedicarme a hacer todo para poder matricularme. Y fue así que ayer me matriculé. Ahora la idea es darle para adelante”, contó, con la expectativa puesta en esta nueva etapa.

Su historia demuestra que los caminos profesionales no siempre son rectos y que, muchas veces, cumplir un objetivo lleva mucho más tiempo del imaginado.

Pero también deja otra enseñanza: nunca es tarde para volver a apostar por aquello para lo que uno se preparó y trabajó durante años.

Después de repartir, estudiar, emprender, atender comercios y atravesar distintos momentos económicos y personales, Sergio Martín Wilson finalmente llegó a ese punto que durante tanto tiempo pareció postergado.

Hoy comienza una nueva historia. Esta vez, con la posibilidad de ejercer la profesión que eligió.

De repartir pedidos y atender un kiosco a cumplir el sueño de ejercer su profesión: la historia de Sergio Martín Wilson
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