Viernes 11 de Septiembre de 2026

Gremiales | 11 de septiembre

José Ramón Luque explicó su salida de Papeleros: “Me retiré para preservar la unidad del gremio”

La salida de José Ramón Luque de la conducción de la Federación de Papeleros sorprendió al mundo sindical. El dirigente decidió abandonar el cargo el pasado 28 de agosto, pese a que todavía le quedaba más de un año de mandato antes de la renovación de autoridades.

Tras más de diez años al frente de la organización, Luque explicó que su decisión estuvo vinculada tanto con una cuestión de principios sobre el funcionamiento interno del gremio como con la necesidad de evitar que las diferencias dentro de la conducción terminaran profundizando una disputa interna.

Su reemplazante es Claudio Urquiza, quien se desempeñaba como secretario adjunto y asumió la conducción de la FOEIPCYQ tras la renuncia.

Uno de los principales planteos de Luque pasa por la forma en que se eligen las autoridades de la Federación. Durante su gestión intentó impulsar una modificación estatutaria para que la conducción nacional fuera elegida mediante voto directo de los afiliados, en lugar del sistema basado en congresales.

Según explicó, actualmente son los representantes de las organizaciones sindicales quienes participan de la elección. El esquema, además, se modificó en los últimos años como consecuencia de la crisis que atravesó la actividad.

De acuerdo con su relato, la Federación pasó de contar con 80 congresales a 60 debido al cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo durante los últimos años.

Para Luque, esa reducción también generó un problema de representatividad. Su planteo es que un universo reducido de congresales no necesariamente refleja la voluntad del conjunto de los trabajadores afiliados.

Una reforma que nunca logró consenso

La propuesta de modificar el mecanismo electoral no consiguió el respaldo suficiente dentro del Consejo Directivo de la organización.

Luque reconoció que avanzar con cambios de esta naturaleza podía generar tensiones internas y recordó una antigua disputa dentro del gremio, ocurrida durante la década de 1980, cuando dos sectores mantuvieron posiciones enfrentadas sobre la estrategia sindical frente a la crisis de Celulosa Argentina.

Aquella experiencia, según explicó, fue determinante para su decisión actual.

El exsecretario general sostuvo que no quería que una diferencia sobre el rumbo del sindicato derivara nuevamente en una confrontación interna que terminara afectando la unidad de la organización.

Por eso, su salida tuvo también un componente político: prefirió dejar la conducción antes que convertirse en el origen de una nueva disputa dentro del gremio.

El impacto de la política económica sobre los papeleros

La renuncia también se produce en un contexto particularmente complejo para la industria del papel, el cartón y los productos químicos.

Luque señaló que los trabajadores del sector enfrentaron durante distintos períodos problemas vinculados con salarios, suspensiones, cierres de establecimientos y pérdida de puestos de trabajo.

El dirigente cuestionó además el rumbo del Gobierno de Javier Milei y consideró que el sindicalismo debe asumir una posición activa frente a las medidas que afectan los derechos laborales.

En ese sentido, planteó la necesidad de defender instrumentos centrales de la legislación laboral, entre ellos los convenios colectivos de trabajo, la ultraactividad y el cumplimiento de las indemnizaciones.

Para Luque, el escenario actual exige una mayor presencia sindical en los lugares de trabajo, con asambleas, recorridas por las plantas y contacto directo con los trabajadores.

“El sindicalismo también tiene que cambiar”

Más allá de su salida de la Federación, Luque dejó planteada una discusión que excede a los Papeleros: la necesidad de revisar las formas tradicionales de representación sindical.

El dirigente sostuvo que el voto directo de los afiliados puede ser un primer paso hacia una mayor participación de las bases en las decisiones de las organizaciones.

Su argumento parte de una idea concreta: si las estructuras políticas, sociales y económicas pueden transformarse frente a nuevas realidades, el sindicalismo también debería estar dispuesto a revisar sus mecanismos de funcionamiento.

En esa línea, apeló incluso a los cambios producidos dentro de la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II y a las transformaciones impulsadas posteriormente por Jorge Bergoglio como ejemplo de que estructuras históricas también pueden adaptarse.

Una salida en medio de una etapa de reconfiguración

La renuncia de Luque abre una nueva etapa para la Federación de Papeleros. Su salida no sólo implica el recambio de una conducción que llevaba más de una década al frente de la organización, sino que deja sobre la mesa un debate sobre representatividad, democracia sindical y renovación dirigencial.

Claudio Urquiza asumió ahora la responsabilidad de conducir la Federación en un escenario marcado por la crisis industrial, la pérdida de puestos laborales y la discusión sobre el futuro de las relaciones laborales.

Mientras tanto, Luque se aleja de la conducción con una definición que resume el sentido político que buscó darle a su decisión: antes que profundizar una interna, optó por correrse para preservar la unidad del gremio.

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