Gremiales | 02 de enero
Más despidos profundizan la crisis generalizada de la industria del calzado
La crisis que atraviesa la industria nacional del calzado continúa profundizándose con nuevos despidos, cierres de plantas y una caída sostenida de la producción. En las últimas horas, la empresa Arluchi S.A., conocida comercialmente como IDS Suelas, despidió a otros diez trabajadores en su planta de Chivilcoy, elevando al 42% el recorte total de personal desde la asunción del gobierno de Javier Milei.
Los nuevos despidos se suman a los 21 cesanteados entre octubre y noviembre, y generaron una inmediata reacción del Sindicato del Calzado Argentino (UTICRA), que realizó una presentación formal ante la delegación local del Ministerio de Trabajo para exigir su intervención. Desde el gremio denunciaron que la empresa había asumido el compromiso de mantener la dotación de personal al menos hasta marzo de 2026, acuerdo que finalmente no fue respetado.
El caso de Arluchi se inscribe en un escenario mucho más amplio de deterioro del sector. La industria del calzado atraviesa una de las crisis más profundas de los últimos años, marcada por la fuerte caída del consumo interno, la apertura indiscriminada de importaciones, el ingreso de mercadería por contrabando y el avance de plataformas digitales extranjeras, principalmente de origen chino, como Shein y Temu.
De acuerdo con datos del propio sector, en los últimos dos años cerraron más de 100 plantas productivas en todo el país y se perdieron cerca de 10.000 puestos de trabajo. A este cuadro se suma un importante sobrestock de mercadería, que deja a las empresas sin margen financiero para sostener la actividad. “Es una tormenta perfecta contra el sector. Ese combo de factores deriva en una situación extremadamente complicada”, advirtió Horacio Moschetto, presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC).
El impacto de la crisis quedó en evidencia a comienzos de 2025, cuando el Grupo Dass cerró su planta de Coronel Suárez, en el centro-sur bonaerense, y despidió a 360 trabajadores. La firma, de capitales brasileños, producía zapatillas para marcas internacionales como Adidas, Asics, Umbro y Fila, y justificó la decisión en la caída de las ventas y el avance de la ola importadora.
El cierre de Dass generó un fuerte golpe en la economía local. “Esto implica una debacle total para nuestra ciudad”, expresó entonces el intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero, al referirse a la pérdida de una de las principales fuentes de empleo del distrito.
Los indicadores productivos confirman la magnitud del derrumbe. En 2023, la industria del calzado alcanzó una producción de 120 millones de pares, cifra que cayó a 100 millones en 2024. Para el cierre de 2025, incluso las proyecciones más optimistas estiman un volumen cercano a los 80 millones de pares.
Frente a este panorama, numerosas empresas recurrieron a adelantos de vacaciones, suspensiones y despidos, mientras que otras avanzaron directamente con el cierre definitivo de sus plantas. Desde el sector advierten que, sin medidas de protección a la industria nacional y al empleo, la crisis continuará profundizándose durante 2026.
