Gremiales | 02 de enero
La industria mira 2026 con cautela y crece la preocupación por el empleo
La industria manufacturera argentina cierra 2025 atravesada por un clima de fuerte prudencia empresaria que impacta de lleno en las perspectivas de empleo. Las expectativas para el inicio de 2026 muestran un sector que no vislumbra una recuperación sostenida de la demanda ni de la actividad, y que prioriza la supervivencia antes que la expansión.
Según la última Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec, correspondiente al período diciembre de 2025–febrero de 2026, apenas el 13,9% de las empresas industriales espera un aumento de la demanda interna en los próximos meses. En contrapartida, el 30,1% proyecta una caída y el 55,9% considera que el nivel de demanda se mantendrá sin cambios. Este predominio de expectativas negativas o neutras condiciona las decisiones productivas y refuerza la incertidumbre sobre el sostenimiento del empleo.
La debilidad del mercado interno también se refleja en las previsiones sobre la producción. El 65,1% de las firmas no anticipa variaciones en su nivel de actividad, mientras que un 22,9% prevé una disminución y solo el 12% espera un incremento. Con este balance desfavorable, las empresas optan mayoritariamente por conservar sus estructuras actuales, postergando inversiones y nuevas incorporaciones de personal.
A este cuadro se suma la situación de los pedidos. Más de la mitad de las compañías industriales considera que su cartera se encuentra por debajo de lo normal, un indicador que anticipa bajos niveles de utilización de la capacidad instalada y reduce las posibilidades de generar nuevos puestos de trabajo. La falta de dinamismo del consumo aparece, una vez más, como el principal obstáculo para la reactivación.
Las expectativas específicas sobre el empleo confirman el escenario de estancamiento. El 78,1% de las empresas no espera cambios en la dotación de personal durante los próximos tres meses, mientras que el 16,9% anticipa una reducción y apenas el 5% prevé incorporaciones. En la misma línea, casi una de cada cinco firmas proyecta una caída en la cantidad de horas trabajadas, lo que abre la puerta a ajustes laborales indirectos mediante suspensiones o recortes de jornada.
De acuerdo con el Indec, la demanda interna insuficiente continúa siendo el principal factor que limita la producción y el empleo, señalada por más de la mitad de las empresas relevadas. A ello se suman la competencia de productos importados y un clima general de incertidumbre económica. Con expectativas mayormente estables pero con balances claramente negativos, la industria inicia 2026 en modo defensivo, enfocada en sostener los puestos de trabajo existentes antes que en generar nuevas oportunidades laborales.
