Gremiales | 24 de agosto
Lácteos Verónica, al borde de la quiebra: casi $16.000 millones de deuda y trabajadores sin cobrar
La crisis de Lácteos Verónica alcanzó un punto crítico. La tradicional compañía santafesina se presentó en concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, en un intento por evitar una eventual quiebra y ordenar un pasivo que supera los $15.900 millones.
La situación financiera tiene un correlato directo sobre la producción y el empleo. Las plantas ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi se encuentran prácticamente paralizadas o funcionando de manera mínima, mientras los trabajadores denuncian que llevan meses sin percibir sus salarios.
La empresa, fundada en 1923 y controlada por la familia Espiñeira, llegó a procesar más de un millón de litros de leche por día y a emplear directamente a unas 700 personas. Hoy enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia.
Una deuda que refleja el colapso financiero
El expediente presentado ante la Justicia exhibe la profundidad de la crisis. Entre las obligaciones declaradas aparecen alrededor de $4.745 millones de deudas con entidades financieras, entre ellas Banco Galicia, Banco Nación, Banco Macro, Credibel y Catalinas Cooperativa de Crédito.
A ese pasivo se agregan más de 2.900 cheques rechazados, cuyo monto acumulado ronda los $11.200 millones.
El volumen de documentos impagos expone las dificultades que atraviesa la compañía para sostener su cadena de pagos y cumplir con sus compromisos comerciales.
Sin materia prima y con salarios adeudados
El problema financiero rápidamente se trasladó al funcionamiento industrial. La falta de capital de trabajo y de materia prima dejó a las tres plantas santafesinas con escasa o nula actividad.
El conflicto también golpea a los productores tamberos que abastecían a la compañía. Unos 150 productores mantienen reclamos por deudas que, según las estimaciones difundidas, alcanzarían aproximadamente 60 millones de dólares.
Mientras tanto, los trabajadores atraviesan una situación de extrema incertidumbre. Ante la falta de pago de los salarios, protagonizaron medidas de protesta y llegaron a ocupar establecimientos para reclamar una solución. En paralelo, municipios y autoridades provinciales debieron intervenir con asistencia para atender necesidades básicas de las familias afectadas.
Un intento previo que no destrabó la crisis
Antes de acudir al concurso preventivo, la empresa había intentado avanzar con un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) que incluía la posibilidad de desvincular a unos 200 trabajadores.
La alternativa no logró encauzar el conflicto ni resolver los problemas estructurales de la compañía. Ahora, el concurso preventivo aparece como una herramienta para intentar reorganizar el pasivo y alcanzar acuerdos con los acreedores antes de llegar a una eventual declaración de quiebra.
En paralelo, surgió una alternativa productiva parcial. La cooperativa cordobesa Copalac acordó operar a fasón la planta de Suardi, una iniciativa que permitiría sostener provisoriamente la actividad para unos 30 trabajadores.
Sin embargo, la medida está lejos de resolver la situación del conjunto de la empresa y de sus cientos de empleados.
El futuro de una empresa histórica
Lácteos Verónica fue durante décadas uno de los nombres tradicionales de la industria alimenticia argentina. La compañía llegó a desarrollar mercados de exportación hacia Argelia y distintos destinos de África y Medio Oriente, además de abastecer al mercado interno.
Ahora, su continuidad quedó condicionada por el proceso judicial y por la posibilidad de encontrar una salida que permita recomponer la producción.
En Santa Fe, la crisis ya generó preocupación entre autoridades locales. El intendente de Suardi, Leandro Gastaldi, planteó incluso la posibilidad de avanzar con una expropiación de las plantas para intentar recuperar la actividad industrial y preservar los puestos de trabajo.
El concurso preventivo será, de este modo, una instancia decisiva. Mientras la Justicia analiza el pedido, trabajadores, productores y proveedores esperan respuestas ante una crisis que amenaza con llevar al cierre a una empresa con más de un siglo de historia y dejar sin sustento a cientos de familias.