Gremiales | 22 de agosto
Stellantis ajusta la producción de pickups en Córdoba ante la caída de la demanda y la presión de los importados
La medida se explica por la menor demanda interna y regional y por el avance de los vehículos importados, especialmente de origen chino.
El escenario de desaceleración que atraviesa la industria automotriz argentina volvió a impactar sobre una de las principales plantas del sector. Stellantis decidió ajustar hacia abajo su programa de fabricación de pickups en el Polo Industrial Ferreyra, Córdoba, ante la caída de la demanda en el mercado local y en los destinos de exportación de la región.
La modificación alcanzará, en principio, a la producción de la RAM Dakota y la Fiat Titano, mientras que el Fiat Cronos mantendría por ahora su ritmo habitual de fabricación.
Desde la compañía evitaron hablar de un recorte y definieron la decisión como una “adecuación” del programa productivo a las condiciones actuales del mercado.
Menos unidades de Dakota y Titano
El nuevo esquema comunicado a los proveedores establece una reducción considerable de las unidades previstas para los últimos cuatro meses del año.
Entre septiembre y diciembre, Stellantis proyecta fabricar unas 3.000 RAM Dakota, frente a las 8.000 unidades que estaban contempladas originalmente.
En el caso de la Fiat Titano, el volumen pasará de las 1.500 unidades previstas inicialmente a unas 1.000.
De mantenerse este programa, la producción anual quedaría aproximadamente en 12.000 Dakota y 4.500 Titano, por debajo de las proyecciones que la empresa manejaba para 2026.
El ajuste refleja la necesidad de adaptar la producción a un mercado que perdió dinamismo y que enfrenta, además, una competencia creciente de vehículos importados.
El avance de las marcas chinas
Uno de los factores que explica el nuevo escenario es el crecimiento de los vehículos provenientes de China.
Durante los primeros siete meses del año, los patentamientos de vehículos 0 kilómetro registraron una caída interanual del 12,8%, mientras que los modelos producidos localmente retrocedieron con mayor intensidad.
En paralelo, los vehículos importados de origen chino aumentaron fuertemente su participación en el mercado argentino, pasando de representar menos del 2% a alcanzar alrededor del 15%.
La combinación de menor demanda y mayor presencia de vehículos importados genera presión sobre las terminales locales, que deben ajustar sus programas de producción para evitar una acumulación de stock.
La industria automotriz también siente el golpe
La situación de Stellantis se inscribe dentro de una tendencia más amplia.
La producción automotriz nacional acumula una caída cercana al 18% en los primeros siete meses del año, en un contexto marcado por menores ventas, cambios en los patrones de consumo y una competencia importada cada vez más fuerte.
Otras terminales también adoptaron medidas para adecuar sus niveles de producción.
Ford redujo alrededor de un 17% el volumen diario de fabricación de la Ranger en su planta de Pacheco, mientras que Peugeot, también perteneciente al grupo Stellantis, opera con un solo turno en El Palomar desde mayo.
A su vez, Renault y Volkswagen también atravesaron modificaciones en sus ritmos productivos, vinculadas tanto a la menor demanda como a procesos de inversión y lanzamiento de nuevos modelos.
Stellantis sostiene sus inversiones
Pese al ajuste en las pickups, la empresa buscó transmitir que no se trata de un retiro del mercado argentino ni de un cambio en su estrategia industrial.
Desde Stellantis señalaron que la planta de Ferreyra continúa siendo un punto estratégico para la operación sudamericana y reafirmaron su compromiso con las inversiones y con el desarrollo de la industria automotriz local.
La continuidad del Fiat Cronos dentro del esquema productivo también constituye una señal de que la compañía no está aplicando una reducción generalizada de la actividad en Córdoba, sino una adaptación focalizada en los modelos que actualmente enfrentan una menor demanda.
Sin embargo, la reducción del programa de pickups vuelve a encender las alertas entre los trabajadores y proveedores vinculados a la industria automotriz.
El impacto sobre el empleo, en la mira
Aunque por el momento no se anunciaron despidos vinculados directamente con la decisión, una disminución de esta magnitud en los volúmenes de producción puede repercutir sobre horas de trabajo, proveedores y contratistas.
La evolución de la demanda durante los próximos meses será determinante para saber si la medida constituye un ajuste transitorio o si se transforma en una tendencia más prolongada.
La industria automotriz enfrenta así un escenario complejo: menos ventas, menor producción nacional y un fuerte crecimiento de los vehículos importados, mientras las terminales buscan sostener inversiones y niveles de empleo en un mercado cada vez más competitivo.
Por ahora, Stellantis asegura que mantiene su apuesta por la Argentina. Pero el recorte en la producción de RAM Dakota y Fiat Titano confirma que la desaceleración del mercado ya está teniendo consecuencias concretas sobre las fábricas.