Viernes 21 de Agosto de 2026

Gremiales | 21 de agosto

Leandro Nazarre, titular de SUTCAPRA: “La sociedad nos pide otra cosa y el sindicalismo tiene que cambiar”

El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Control de Admisión y Permanencia (SUTCAPRA), Leandro Nazarre, pasó por Sirivinsky Stream, en El Sindicato, donde repasó la historia del gremio, los cambios en la actividad nocturna y planteó una fuerte autocrítica sobre el movimiento sindical.

El secretario general de SUTCAPRA, Leandro Nazarre, fue entrevistado en Sirivinsky Stream, en El Sindicato, donde recorrió buena parte de su trayectoria gremial y explicó cómo nació una organización que buscó transformar una actividad históricamente atravesada por la informalidad y la falta de derechos laborales.

Durante la charla, Nazarre también analizó los cambios en los hábitos sociales, la crisis del sector de la actividad nocturna, la situación del empleo registrado y el vínculo cada vez más complejo entre los trabajadores y las organizaciones sindicales.

De trabajador de boliche a dirigente sindical

Nazarre relató que antes de convertirse en dirigente sindical trabajaba como controlador de admisión y permanencia y que, en aquellos años, las condiciones laborales estaban lejos de ser las actuales.

Según recordó, se encontraba trabajando en el conocido Competición, bajo condiciones que calificó como precarias y en situación de informalidad. Un episodio de violencia durante una jornada laboral terminó con una agresión física que le provocó una lesión en la cabeza y derivó en su traslado al Hospital San Martín.

A partir de aquella experiencia comenzó a involucrarse en la organización de los trabajadores y, junto con otros compañeros, avanzó en la creación del sindicato.

El objetivo inicial, explicó, era formalizar la actividad, profesionalizarla y modificar la imagen social que existía alrededor de quienes trabajaban en el control de admisión y permanencia.

La organización fue creciendo hasta alcanzar el reconocimiento nacional y lograr la adhesión de distintas provincias al marco regulatorio de la actividad.

La ley que buscó profesionalizar una actividad históricamente informal

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el proceso de reconocimiento de los trabajadores del sector.

Nazarre destacó la importancia de la legislación que permitió regular el denominado control de admisión y permanencia, una actividad que durante años fue conocida popularmente bajo términos que no reflejaban su condición de trabajadores.

Para el dirigente, la profesionalización también significó modificar la mirada de la sociedad sobre quienes cumplen tareas de seguridad y control en boliches, recitales y otros espacios de entretenimiento.

El dirigente vinculó además ese proceso con una problemática que atravesó durante años a la actividad nocturna: el trabajo no registrado y la falta de garantías laborales.

Menos boliches, más fiestas privadas y un cambio en los hábitos

Durante la entrevista también se analizó la transformación que experimentó la noche argentina.

Nazarre explicó que el modelo tradicional de la discoteca perdió peso frente al crecimiento de bares, fiestas privadas y eventos particulares. A esto se sumaron los cambios culturales producidos durante y después de la pandemia.

El dirigente señaló que las nuevas generaciones ya no concurren a los boliches de la misma manera que décadas atrás y que la actividad se fue desplazando hacia otros formatos.

También remarcó que la situación económica tiene un impacto directo. Salir a una discoteca implica gastos de transporte, entrada y consumo, mientras que los bares y otros espacios ofrecen alternativas más accesibles.

Sin embargo, advirtió que el fenómeno no significa que haya desaparecido la demanda de entretenimiento nocturno. Las fiestas privadas y eventos organizados en distintos espacios continúan generando una actividad que, en muchos casos, resulta más difícil de controlar y regular.

Un régimen especial para los trabajadores de eventos privados

Frente a esta transformación, Nazarre explicó que desde SUTCAPRA vienen analizando la posibilidad de establecer un régimen laboral especial que permita formalizar a trabajadores que desarrollan tareas en fiestas y eventos particulares.

El dirigente comparó la iniciativa con mecanismos utilizados para otras actividades que tienen características laborales particulares.

La dificultad, sostuvo, aparece en el actual escenario político y económico, donde observa poca predisposición del Gobierno nacional para avanzar en políticas de diálogo con las organizaciones sindicales.

Críticas a la política laboral del Gobierno

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Nazarre fue consultado por el vínculo entre el sindicalismo y la actual administración nacional.

El secretario general de SUTCAPRA sostuvo que existe una reticencia del Gobierno a dialogar con los sindicatos y afirmó que su organización solicitó audiencias vinculadas con la situación de sus trabajadores sin obtener respuestas satisfactorias.

También cuestionó los efectos de las modificaciones en materia laboral y sostuvo que algunas de las medidas impulsadas bajo el argumento de beneficiar a los empleadores no necesariamente terminan generando más empleo registrado.

En ese sentido, puso el foco en el crecimiento del trabajo informal y consideró que el desafío central continúa siendo lograr que los trabajadores puedan acceder a empleo registrado, aportes jubilatorios y cobertura social.

“El problema somos nosotros”: la autocrítica de Nazarre al sindicalismo

Pero la entrevista no estuvo dirigida solamente hacia las políticas del Gobierno.

Nazarre realizó una fuerte autocrítica al movimiento sindical y reconoció que existe una profunda crisis de representación entre los dirigentes y los trabajadores.

Durante la conversación citó una encuesta que, según relató, mostraba una situación paradójica: una mayoría de trabajadores considera que los sindicatos son necesarios para defender sus derechos, pero al mismo tiempo una proporción todavía mayor identifica a los dirigentes sindicales como parte del problema.

Para Nazarre, esa contradicción debería obligar al sindicalismo a revisar sus propias prácticas.

El dirigente cuestionó la existencia de conducciones que permanecen durante décadas al frente de las organizaciones y sostuvo que es necesario generar nuevos cuadros y permitir la renovación.

“La sociedad nos pide otra cosa”, planteó al analizar el futuro del movimiento sindical.

La transformación de la figura del dirigente sindical

Nazarre también repasó la historia del sindicalismo argentino y sostuvo que el dirigente de otras épocas tenía una relación diferente con los trabajadores.

Recordó que buena parte de los derechos laborales fueron conquistados mediante luchas muy duras y que, durante distintos períodos históricos, los representantes gremiales fueron perseguidos y reprimidos.

Pero consideró que el contexto social cambió y que las formas de representación también deben adaptarse.

En su mirada, el sindicalismo no puede pretender interpelar a las nuevas generaciones utilizando exactamente las mismas herramientas que hace 50 o 100 años.

La transformación tecnológica, las nuevas formas de comunicación y los cambios culturales modificaron la manera en que los jóvenes se relacionan con la política y con las organizaciones.

La crisis de representación y los privilegios

En otro tramo de la entrevista, Nazarre cuestionó lo que definió como un proceso de alejamiento de algunos dirigentes respecto de sus bases.

Planteó que el ascenso social de un dirigente no constituye necesariamente un problema, pero advirtió que puede convertirse en un obstáculo cuando implica perder la sensibilidad sobre las condiciones de vida de los trabajadores.

En ese marco, cuestionó los símbolos de poder y privilegio que, según su mirada, fueron asociados históricamente a determinadas conducciones sindicales.

También señaló que existe una discusión pendiente sobre la permanencia indefinida de algunos dirigentes en sus cargos y sobre la necesidad de establecer mecanismos que favorezcan la renovación.

El caso de las ART y el conflicto de intereses

Uno de los pasajes más críticos de la entrevista estuvo relacionado con las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) y la posibilidad de que dirigentes sindicales tengan vínculos empresariales con estructuras destinadas a cubrir a los trabajadores.

Nazarre planteó que pueden generarse situaciones de incompatibilidad cuando una misma estructura está vinculada tanto a la representación de los trabajadores como a intereses económicos relacionados con los empleadores.

Según su razonamiento, existe un conflicto cuando quien debería defender al trabajador también participa de una actividad cuyo beneficio económico puede estar relacionado con reducir los costos derivados de accidentes o enfermedades laborales.

El dirigente consideró que este tipo de cuestiones debería formar parte de una discusión más profunda dentro del sindicalismo.

“Se acabó la discusión”

Para Nazarre, uno de los problemas actuales del movimiento sindical es que “se acabó la discusión”.

En su opinión, las comisiones directivas deberían recuperar su verdadero rol: debatir las políticas de cada organización, analizar las decisiones y establecer estrategias colectivas.

También cuestionó la figura del secretario general como único centro de decisión y defendió una conducción en la que cada área tenga responsabilidades concretas.

“La conducción debe ser para eso se crea la comisión directiva”, sostuvo durante la entrevista, al reivindicar el funcionamiento colectivo de las organizaciones.

Renovar para evitar que los gremios queden a la deriva

Otro de los puntos destacados fue la necesidad de formar nuevos dirigentes.

Nazarre consideró que una conducción que no permite el crecimiento de nuevos cuadros corre el riesgo de dejar al sindicato sin reemplazos preparados para asumir responsabilidades.

También señaló que ningún dirigente puede conocer en profundidad todas las áreas de una organización moderna y que, por esa razón, resulta indispensable estudiar, capacitarse y rodearse de equipos especializados.

Para el titular de SUTCAPRA, la renovación no debería ser solamente una cuestión electoral, sino también una necesidad para garantizar la continuidad de los proyectos sindicales.

“Hay que cambiar la forma de conducción”

Sobre el final del análisis, Nazarre sostuvo que los sindicatos deben comprender que la sociedad cambió.

Las nuevas generaciones consumen información de otra manera, se relacionan con la política de forma diferente y ya no responden automáticamente a las estructuras tradicionales.

En ese escenario, el dirigente consideró que el sindicalismo tiene que evolucionar si pretende recuperar legitimidad.

La entrevista dejó así una definición que atravesó buena parte de la conversación: los sindicatos siguen siendo necesarios para defender los derechos laborales, pero sus dirigentes tienen que recuperar la confianza de quienes representan.

Para Nazarre, el desafío no pasa solamente por enfrentar las políticas del Gobierno o defender conquistas históricas, sino también por revisar puertas adentro las prácticas, las conducciones y las formas de representación.

 

“La sociedad nos pide otra cosa”, sintetizó el secretario general de SUTCAPRA durante su paso por Sirivinsky Stream.

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