Obras sociales | 26 de junio
La crisis golpea a la industria autopartista: la producción cayó casi 9% y ya se perdieron más de 4.000 empleos
El sector acumula cuatro meses de retroceso productivo y enfrenta una fuerte reducción de la actividad. Empresas aplican suspensiones, recortan turnos y adelantan vacaciones ante la caída de la demanda y el avance de las importaciones.
La industria autopartista argentina profundizó su deterioro durante el primer cuatrimestre de 2026 y encendió nuevas alarmas sobre el futuro de la actividad manufacturera. De acuerdo con un informe de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), la producción registró una caída acumulada del 8,9% respecto del mismo período del año pasado, mientras que en abril el descenso alcanzó el 14,7%, confirmando una tendencia negativa que impacta tanto en la producción como en el empleo.
El panorama refleja una desaceleración generalizada en toda la cadena de valor vinculada al sector automotor. La menor actividad de las terminales, la retracción del mercado interno y el crecimiento de las importaciones aparecen entre los principales factores que explican el complejo escenario que atraviesan las empresas fabricantes de componentes.
Empleo en retroceso y ajustes en las plantas
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el fuerte impacto sobre los puestos de trabajo. Durante 2025, el sector perdió alrededor de 4.100 empleos, lo que representó una reducción cercana al 8% de su plantilla laboral.
La situación continúa agravándose en 2026. Según los datos relevados por la Unión Industrial Argentina (UIA), casi la mitad de las empresas autopartistas redujo personal durante abril, mientras que apenas una de cada diez incrementó su dotación.
Ante la caída de la actividad, numerosas compañías comenzaron a aplicar medidas para reducir costos operativos. Entre las más frecuentes figuran la disminución de turnos de producción, la implementación de suspensiones temporarias y el adelantamiento de períodos de vacaciones para los trabajadores.
Menor utilización de la capacidad instalada
La baja demanda también se refleja en el nivel de utilización de las plantas industriales. Durante abril, las fábricas autopartistas operaron en promedio al 56,1% de su capacidad instalada, un porcentaje que quedó por debajo del promedio general de la industria argentina.
La caída de la producción de vehículos contribuyó significativamente a este resultado. En los primeros cuatro meses del año, la fabricación automotriz retrocedió más de 18%, afectando directamente a los proveedores de piezas y componentes que abastecen a las terminales radicadas en el país.
A esto se suma la disminución de las exportaciones autopartistas y el estancamiento del mercado de reposición, dos segmentos que históricamente funcionaban como mecanismos de compensación frente a las fluctuaciones de la producción automotriz.
Preocupación por el avance de las importaciones
Desde AFAC sostienen que la crisis actual tiene características estructurales y no responde únicamente a factores coyunturales. El director ejecutivo de la entidad, Juan Cantarella, advirtió que muchas terminales redujeron proyectos productivos y disminuyeron la incorporación de piezas fabricadas localmente.
Según explicó, el contenido nacional de los vehículos producidos en Argentina cayó de manera sostenida durante la última década. Mientras años atrás los componentes locales representaban cerca de la mitad del valor de un automóvil, actualmente esa participación se redujo a poco más de una cuarta parte.
El dirigente también manifestó preocupación por el crecimiento de las importaciones provenientes de China, cuya presencia en el mercado argentino continúa expandiéndose. Aunque el déficit comercial autopartista mostró una reducción durante el primer trimestre del año debido a una menor demanda de importaciones en general, los productos chinos ganaron participación relativa dentro de las compras externas del sector.
Reclamos por políticas de protección industrial
Frente a este escenario, las empresas autopartistas reclaman medidas que permitan fortalecer la producción nacional y recuperar competitividad. Entre los principales pedidos figuran la actualización de los acuerdos comerciales con Brasil, principal socio automotriz de Argentina, y mecanismos que eviten situaciones de competencia considerada desleal por parte de productos importados.
Mientras tanto, la combinación de caída productiva, pérdida de empleo y menor contenido local en la fabricación de vehículos configura un escenario de creciente preocupación para una de las actividades industriales más relevantes del país, que observa con incertidumbre la evolución del mercado durante la segunda mitad del año.
