Viernes 5 de Junio de 2026

Gremiales | 05 de junio

La cooperativa láctea Nuevo Amanecer paralizó su producción, cerró sus locales y busca evitar la quiebra

La histórica cooperativa atraviesa una de las crisis más profundas desde su creación. Acumula una deuda cercana a los $600 millones, adeuda salarios desde principios de año y ya perdió decenas de puestos de trabajo. Sus autoridades gestionan asistencia ante organismos nacionales y provinciales para intentar sostener la actividad.

La cooperativa láctea Nuevo Amanecer, surgida hace más de una década tras la recuperación de la tradicional empresa El Amanecer por parte de sus trabajadores, atraviesa una situación crítica que puso en jaque su continuidad. La firma paralizó completamente la producción en sus plantas de Tandil y Mar del Plata y cerró los tres locales comerciales donde vendía de manera directa sus productos.

La decisión se produce en medio de una compleja situación financiera que incluye una deuda estimada en alrededor de 600 millones de pesos con productores tamberos, proveedores y distintos acreedores. A ese escenario se suma una fuerte reducción de personal, con al menos 40 desvinculaciones registradas en los últimos meses.

La crisis también golpea de lleno a los trabajadores que permanecen vinculados a la cooperativa. Según trascendió, la empresa mantiene impagos los salarios correspondientes a los meses de enero, febrero y marzo, una situación que provocó numerosas renuncias y profundizó el deterioro operativo de la firma.

Fuentes locales señalaron que varios empleados optaron por abandonar la cooperativa ante la imposibilidad de sostenerse sin ingresos regulares. Incluso algunos ex trabajadores denuncian que, pese a haber finalizado su relación laboral hace varios meses, aún no percibieron los haberes adeudados.

Cierre de locales y caída de las ventas

El deterioro financiero obligó además al cierre de los tres puntos de venta que Nuevo Amanecer mantenía en la ciudad de Mar del Plata, donde comercializaba productos lácteos elaborados por la propia cooperativa, entre ellos leche, quesos, yogures y otros derivados.

La imposibilidad de afrontar los costos operativos y los alquileres terminó por acelerar una medida que refleja la magnitud de la crisis que atraviesa la entidad.

Con la producción detenida y sin canales propios de comercialización, el panorama para la cooperativa aparece cada vez más complejo y genera preocupación tanto entre los trabajadores como entre los productores que abastecían a la empresa.

Gestiones de emergencia para evitar el colapso

Frente al riesgo concreto de una quiebra, los responsables de Nuevo Amanecer iniciaron una ronda de negociaciones con organismos públicos en busca de asistencia financiera que permita sostener la actividad.

Las conversaciones involucran al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y a funcionarios del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de diseñar un esquema de ayuda que facilite la reestructuración de las deudas y preserve los puestos de trabajo que aún quedan en pie.

Las gestiones apuntan también a recomponer la relación con los productores tamberos, uno de los sectores más afectados por la interrupción de pagos y la paralización de la actividad industrial.

Una experiencia de recuperación que vuelve a quedar en riesgo

La historia de Nuevo Amanecer está estrechamente ligada a uno de los procesos de recuperación empresarial más emblemáticos del interior bonaerense. La cooperativa nació en 2012 luego del colapso de El Amanecer, una tradicional empresa láctea que cerró sus puertas tras años de dificultades económicas, cambios de propietarios y denuncias por presunto vaciamiento.

Ante el abandono de la firma por parte de sus dueños, cerca de 80 trabajadores decidieron ocupar las instalaciones para preservar la maquinaria y las fuentes laborales. Meses después constituyeron formalmente la cooperativa y lograron reactivar la producción bajo un modelo de gestión autogestionada.

Durante más de una década, Nuevo Amanecer logró consolidarse como una referencia regional dentro del sector lácteo cooperativo. Sin embargo, la combinación de caída del consumo, incremento de costos, dificultades financieras y endeudamiento terminó por colocar nuevamente a la empresa en una situación límite.

Hoy, con las plantas paralizadas, los locales cerrados y las deudas acumulándose, la continuidad de una de las experiencias cooperativas más reconocidas de la provincia de Buenos Aires depende de la posibilidad de obtener asistencia urgente que le permita evitar el colapso definitivo.

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