Gremiales | 07 de febrero
La CGT apuesta a una movilización masiva el 11 de febrero contra la reforma laboral y habilita paros sectoriales
La CGT resolvió movilizarse el próximo 11 de febrero al Congreso de la Nación, fecha en la que el Senado debatirá el proyecto de Reforma Laboral impulsado por el Gobierno nacional. La central obrera apuesta a una convocatoria multitudinaria que colme y desborde la Plaza Congreso, con el objetivo de enviar un mensaje político contundente tanto al Poder Ejecutivo como a los gobernadores, a quienes responsabiliza por el avance de la iniciativa.
La definición surgió tras una extensa reunión del Consejo Directivo realizada en la sede de Azopardo, en un clima de fuerte hermetismo y con un debate marcado por la preocupación ante la falta de señales claras de los mandatarios provinciales respecto de su postura frente a la reforma.
Durante el encuentro, varios dirigentes cuestionaron el papel de los gobernadores peronistas. “No se puede esperar nada de quienes se dicen amigos. Van a votar según sus propios intereses y no en defensa de los trabajadores”, expresó uno de los secretarios generales presentes.
La reunión fue encabezada por los cotitulares de la CGT, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, quienes expusieron el estado de las negociaciones y describieron un escenario complejo, con un Gobierno que continúa sumando voluntades para avanzar con la sanción del proyecto. En ese marco, se planteó la necesidad de sostener y profundizar el plan de lucha a partir de la movilización.
El debate interno incluyó la posibilidad de convocar a una huelga general. Mientras algunos sectores impulsaron un paro de 24 horas o un cese de actividades desde el mediodía para fortalecer la protesta, otros dirigentes advirtieron sobre el riesgo de una medida apresurada. Finalmente, se resolvió priorizar una demostración masiva en la calle y habilitar a los gremios más combativos a impulsar paros y acciones propias en sus actividades.
"Seamos cuidadosos. Si algunas actividades paran, que lo hagan, pero tenemos que ser contundentes con la presencia en la plaza y con el mensaje", fue la postura que terminó imponiéndose. En ese sentido, se acordó que los gremios del transporte garantizan el servicio, al menos para facilitar el regreso de los manifestantes.
De este modo, la CGT convocó formalmente a movilizarse al Congreso y dejó en libertad a cada sindicato para definir medidas complementarias. "No podemos ir un rato y volvernos. Hay que ir, quedarse y mostrar el descontento", señalaron desde la conducción sindical.
Además, las regionales de la CGT en el interior del país preparan distintas protestas y movilizaciones para el mismo día, con el objetivo de reforzar la capilaridad del conflicto y ejercer presión directa sobre los gobernadores en cada provincia.
