Sábado 31 de Enero de 2026

Gremiales | 31 de enero

La industria cerró 2025 estancada: leves repuntes mensuales que no alcanzan para cambiar el escenario de fondo

El final de 2025 dejó a la industria argentina atravesando un escenario de claroscuros. Algunos indicadores mostraron mejoras puntuales hacia fin de año, pero el balance general continúa marcado por el estancamiento de la actividad, condicionado por la debilidad de la demanda interna, una fuerte heterogeneidad sectorial y niveles de producción que siguen lejos de los registros previos a 2022. Así lo advierte el último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), que conduce Martín Rappallini.

Según el relevamiento, la actividad industrial registró en diciembre una caída interanual cercana al 3,5%, aunque con una recuperación mensual del orden del 2% respecto de noviembre, en buena medida explicada por una base de comparación baja. Este comportamiento sintetiza la dinámica del año: si bien el acumulado de 2025 arrojaría una variación prácticamente nula, ese resultado responde más a un efecto estadístico que a una mejora real. En comparación con 2023 y, especialmente, con 2022, el nivel de producción sigue alrededor de un 9% por debajo, consolidando la percepción de una industria que no logra despegar de manera sostenida.

Rebotes sectoriales sin cambio de tendencia

Entre los datos adelantados de diciembre aparecen algunos movimientos positivos, aunque insuficientes para revertir el cuadro estructural. La actividad vinculada a la construcción mostró un repunte mensual, con despachos de cemento que crecieron 7,4% y un avance del 3,2% en el Índice Construya, que mide las ventas de insumos del sector. Sin embargo, el nivel productivo de la construcción continúa más de un 20% por debajo del observado en 2022.

Un comportamiento similar se observó en el complejo automotor. La producción de vehículos aumentó cerca de un 12% mensual tras un noviembre afectado por feriados, mientras que el patentamiento de maquinaria industrial avanzó 4,4% y el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales creció alrededor del 4%. Pese a estos datos, las comparaciones interanuales y de más largo plazo siguen mostrando retrocesos significativos en varios rubros, reforzando la idea de mejoras coyunturales sin cambio de tendencia.

En el frente externo, las exportaciones industriales hacia Brasil crecieron 2,2% mensual, pero cerraron 2025 con un total de 12.941 millones de dólares, lo que implicó una caída del 4,7% respecto de 2024. El desempeño moderado del principal socio comercial limita el efecto de arrastre sobre la industria local, en particular en sectores como la automotriz y la metalmecánica.

Caídas interanuales generalizadas y fuerte heterogeneidad

Los datos oficiales de noviembre publicados por el Indec ofrecen una mirada más amplia del deterioro sectorial. En ese mes, la producción industrial cayó 8,7% interanual y retrocedió 0,6% frente a octubre, marcando el décimo mes consecutivo de baja en la serie tendencia-ciclo. A nivel sectorial, 15 de los 16 rubros que componen el índice mostraron caídas interanuales y 9 registraron descensos mensuales.

Las contracciones más profundas se observaron en productos textiles (-36,7%), vehículos automotores (-23%), productos de metal (-18,6%), maquinaria y equipo (-18%) y prendas de vestir, cuero y calzado (-17,6%). La refinación de petróleo fue la única excepción, con un crecimiento interanual del 6,3%, impulsado por el mayor dinamismo de Vaca Muerta.

Este mapa productivo refleja una industria fragmentada, donde algunos sectores puntuales —principalmente vinculados a la energía o a la cosecha— muestran desempeño positivo, mientras la mayoría de las ramas continúa afectada por la caída del consumo, la competencia de importaciones y la falta de inversión.

El consumo, un freno clave

Uno de los principales factores detrás del bajo dinamismo industrial es la debilidad de la demanda interna. De acuerdo con el informe de la UIA, en noviembre las industrias ligadas al consumo masivo tuvieron una incidencia negativa de 2,7 puntos porcentuales sobre el nivel general, con una caída interanual del 6,8%, incluso frente a una base de comparación ya deprimida.

También registraron fuertes retrocesos los bienes durables y semidurables (-24,6% interanual), los insumos industriales (-4,5%) y las industrias asociadas a la cosecha (-13,7%), aunque estas últimas siguen siendo las únicas que superan los niveles de 2023 en el acumulado del año. La disparidad entre sectores profundiza la sensación de estancamiento general, sin un motor claro que impulse al conjunto de la actividad.

Perspectivas 2026: estabilidad frágil y desafíos estructurales

De cara a 2026, el cierre de 2025 deja una industria que logró evitar un deterioro mayor, pero que todavía no encuentra las condiciones necesarias para una recuperación sólida. Los elevados costos, el crédito limitado, la pérdida del salario real y una demanda que se recompone lentamente mantienen a la actividad en niveles similares a los del último trimestre de 2024.

 

Aunque algunos indicadores muestran mejoras mensuales y el balance anual resulta positivo frente a un año de comparación muy bajo, la brecha con los niveles de 2022 sigue siendo amplia. El principal desafío será transformar los rebotes aislados en una tendencia sostenida, capaz de dejar atrás una prolongada fase de estancamiento que sigue condicionando el crecimiento, el empleo y la inversión en la industria argentina.

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