Gremiales | 12 de junio
FATSA endurece su reclamo salarial y declara el estado de alerta en todo el sector de la salud privada
La negociación paritaria de los trabajadores de la sanidad ingresó en una etapa de creciente tensión. La Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) anunció el estado de alerta a nivel nacional tras denunciar que, luego de más de dos meses de conversaciones, las cámaras empresarias aún no presentaron una propuesta concreta de actualización salarial.
La decisión fue comunicada por el Consejo Directivo de la organización sindical, que expresó su preocupación por el estancamiento de las negociaciones y advirtió que la pérdida del poder adquisitivo de los salarios amenaza tanto las condiciones laborales como el funcionamiento del sistema de salud.
Desde el gremio sostienen que los trabajadores de clínicas, sanatorios y establecimientos asistenciales vienen realizando un esfuerzo sostenido para garantizar la atención médica, pero aseguran que ese compromiso no encuentra una respuesta equivalente en la mesa de negociación salarial.
La conducción sindical cuestionó especialmente la postura de los representantes empresariales, a quienes acusó de prolongar las discusiones sin ofrecer alternativas concretas para recomponer los ingresos del personal. Según FATSA, las reuniones desarrolladas hasta el momento no permitieron registrar avances significativos que acerquen a las partes a un acuerdo.
El secretario general de la federación, Héctor Daer, respaldó públicamente la decisión adoptada por el gremio y sostuvo que los trabajadores no pueden asumir el costo de los problemas estructurales que atraviesa el sector. En sus declaraciones, remarcó que la discusión sobre el financiamiento del sistema sanitario debe resolverse entre las empresas y los organismos responsables de aportar recursos, sin trasladar ese conflicto a los salarios del personal.
La organización sindical también alertó sobre las consecuencias que podría generar la falta de actualización salarial en un contexto de inflación persistente. Según señalaron, la pérdida de ingresos afecta la estabilidad de los equipos de salud, dificulta la retención de profesionales y repercute en la calidad de los servicios prestados a la población.
En ese marco, FATSA rechazó los argumentos vinculados a las dificultades económicas que exponen algunas empresas del sector y sostuvo que cualquier reclamo relacionado con los niveles de financiamiento debe canalizarse ante los organismos correspondientes, incluyendo financiadores públicos y privados del sistema.
El gremio afirmó haber mantenido una actitud abierta al diálogo durante todo el proceso de negociación, aunque considera que la ausencia de propuestas concretas impide cualquier avance hacia un entendimiento. Por esa razón, la declaración de alerta constituye una señal de advertencia ante la posibilidad de profundizar las acciones gremiales si la situación continúa sin cambios.
La medida alcanza a los trabajadores encuadrados en los distintos convenios colectivos de la actividad y abre un período de seguimiento permanente de las negociaciones. Aunque por el momento no fueron anunciadas medidas de fuerza, la federación dejó en claro que la continuidad del conflicto dependerá de la respuesta que adopten las cámaras empresarias en las próximas reuniones.
Con las paritarias paralizadas y el reclamo salarial en el centro de la escena, el sector sanitario privado enfrenta un escenario de creciente conflictividad que podría tener impacto en todo el sistema asistencial si no se logra destrabar la negociación en el corto plazo.
