Gremiales | 25 de mayo
Deuda, fuga y recesión: las señales de fragilidad detrás de la estabilidad económica que defiende el Gobierno
Mientras el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, intenta transmitir tranquilidad sobre la estabilidad financiera y relativiza los riesgos del carry trade, distintos informes privados advierten que la economía argentina mantiene desequilibrios estructurales que ponen en duda la sustentabilidad del actual esquema económico.
Pese al ingreso extraordinario de divisas por la cosecha récord, el superávit energético y el flujo de dólares financieros, especialistas señalan que persisten dificultades para acumular reservas, aumenta el endeudamiento y se profundiza el deterioro del entramado productivo.
La relativa calma cambiaria convive así con un escenario atravesado por fuga de capitales, crecimiento de la deuda externa y señales de estancamiento en sectores clave de la economía real.
Según diversos análisis, el modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei se sostuvo en gran parte gracias a una combinación de altas tasas de interés, estabilidad cambiaria y fuerte ingreso de capitales financieros atraídos por rendimientos en pesos medidos en dólares.
Entre fines de 2025 y comienzos de 2026, las colocaciones financieras llegaron a ofrecer retornos cercanos al 4% mensual en moneda estadounidense, alimentando un nuevo ciclo de valorización financiera. Sin embargo, ese esquema comenzó a mostrar signos de desgaste ante la baja de tasas y la desaceleración en la emisión de deuda privada.
Un informe elaborado por el CIFRA sostuvo que la estabilidad cambiaria actual se explica principalmente por dos factores: el fuerte superávit comercial impulsado por el agro y la energía, y el creciente endeudamiento en dólares de empresas y provincias.
Aun así, los investigadores advirtieron que el problema central continúa siendo la falta de reservas genuinas. De acuerdo con estimaciones privadas basadas en la metodología del Fondo Monetario Internacional, las reservas netas seguirían en terreno negativo, pese a las compras de divisas realizadas por el Banco Central en los primeros meses del año.
Los informes también alertaron sobre el fuerte incremento de la deuda externa durante la actual gestión. Según los cálculos difundidos, el endeudamiento neto habría aumentado más de 36.000 millones de dólares desde la llegada de Milei al poder, mientras que la fuga de capitales alcanzó cifras prácticamente equivalentes.
En paralelo, crece la preocupación por el endeudamiento de grandes compañías privadas. Un estudio del IPYPP indicó que numerosas empresas aprovecharon el contexto de apertura financiera y atraso cambiario para emitir deuda en dólares, aunque gran parte de esos recursos no se destinó a ampliar la producción sino a operaciones financieras, refinanciación de pasivos y distribución de dividendos.
El sector hidrocarburífero aparece como uno de los principales protagonistas de este nuevo ciclo de endeudamiento corporativo, favorecido por las políticas de desregulación y promoción de inversiones.
Mientras tanto, la economía real continúa mostrando señales de debilidad. Aunque sectores vinculados al agro, la minería y las finanzas exhiben crecimiento, actividades intensivas en empleo como la industria, la construcción y el comercio siguen registrando caídas.
La crisis también impacta sobre el tejido empresarial. Según los datos citados en los informes, desde el inicio de la gestión libertaria cerraron más de 24.000 empresas, en su mayoría micro y pequeñas firmas, con fuerte impacto sobre el empleo y el mercado interno.
Para distintos analistas, el principal desafío del modelo económico pasa por sostener la estabilidad financiera sin profundizar la recesión y el deterioro social. La combinación de ajuste fiscal, caída de la actividad y creciente endeudamiento vuelve a instalar interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para mantener el equilibrio económico en el mediano plazo.
