Miércoles 13 de Mayo de 2026

Gremiales | 13 de mayo

Repartidores denuncian precarización extrema y avanzan con una cooperativa ante la falta de regulación de las apps

 

La expansión de las aplicaciones de delivery en medio de la crisis económica profundizó la precarización laboral de miles de trabajadores en todo el país. En Rosario, repartidores agrupados en el Sindicato de Trabajadores Cadetes y Repartidores denuncian jornadas de hasta 15 horas diarias, ausencia de cobertura médica, falta de aportes jubilatorios y total desprotección frente a accidentes laborales.

El secretario general del gremio, Nicolás Martínez, aseguró que el deterioro económico multiplicó la cantidad de personas que recurren a las plataformas de reparto como única salida laboral. Según explicó, ya no se trata solamente de jóvenes: profesionales, empleados despedidos, docentes e incluso jubilados comenzaron a trabajar como cadetes para complementar ingresos o sobrevivir.

“Muchísima gente que perdió el empleo formal o no llega a fin de mes termina recurriendo a las aplicaciones porque tiene una moto o una bicicleta”, sostuvo Martínez, quien trabaja en la actividad desde los 18 años.

Desde el sindicato calculan que actualmente existen cerca de 9 mil repartidores operando en Rosario, la mayoría bajo esquemas de informalidad y sin reconocimiento laboral. El gremio, sin embargo, todavía no logró obtener la personería gremial por parte del Estado nacional, pese a llevar años impulsando el trámite.

Martínez cuestionó el funcionamiento de las plataformas digitales y afirmó que las empresas utilizan la figura tecnológica para evitar asumir responsabilidades laborales. “Se presentan como intermediarias tecnológicas y dicen que no somos trabajadores, sino colaboradores o nuestros propios jefes”, denunció.

El dirigente explicó además que la caída del consumo agravó todavía más las condiciones de trabajo. Según indicó, muchos repartidores necesitan permanecer conectados entre 14 y 15 horas por día para alcanzar ingresos similares a los que obtenían años atrás en jornadas considerablemente más cortas.

A esto se suman las comisiones que las aplicaciones cobran a los comercios, que en algunos casos llegan al 30%, mientras que los trabajadores reciben montos mínimos por cada viaje realizado.

Uno de los principales reclamos del sector apunta a la falta de cobertura ante accidentes. Desde el sindicato sostienen que las aplicaciones obligan a contratar seguros de accidentes personales, pero luego no brindan información ni asistencia adecuada cuando ocurre un siniestro.

“No tienen obra social, no hacen aportes jubilatorios y cuando un compañero choca muchas veces ni siquiera sabe a qué número llamar”, afirmó Nicolás Martínez.

El dirigente también apuntó contra la falta de controles estatales y cuestionó que muchas de las plataformas operen sin sedes físicas ni tributación local. “Se llevan el dinero afuera y nadie las controla”, aseguró.

Frente a la demora en el reconocimiento sindical, los trabajadores comenzaron a construir estructuras propias de organización. Entre ellas, impulsaron una mutual y también una cooperativa autogestiva llamada CoopExpress, integrada por más de 100 repartidores.

Desde el sector definen a la iniciativa como “la contracara de las aplicaciones”, ya que el esquema cooperativo busca reemplazar la competencia individual impuesta por los algoritmos por una lógica de trabajo colectivo y solidario.

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