
Gremiales | 29 de agosto
Barrionuevo se planta en la interna de la CGT: ''No estamos de acuerdo con un nuevo triunvirato''

En la antesala de la reunión del Consejo Directivo de la CGT, Luis Barrionuevo reunió a su tropa para marcar la cancha en la disputa por la futura conducción de la central obrera. El gastronómico decidió bajarse del asado de Ezeiza, organizado por el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA), pero ratificó que sus dirigentes estarán presentes en el cónclave de este miércoles.
El objetivo de su sector es claro: evitar un nuevo triunvirato y empujar una conducción unipersonal, con el dirigente de la UOCRA, Gerardo Martínez, como candidato de consenso.
La jugada del barrionuevismo
En el asado de Ezeiza estuvieron representados los cuatro grandes grupos que dominan el Consejo Directivo de la CGT: Gordos, Independientes, Moyanistas y Barrionuevistas. Sin embargo, este último espacio optó por enviar un grupo reducido de gremialistas, dejando afuera a figuras de peso como Barrionuevo y Carlos Acuña.
Un dirigente que participó del encuentro cuestionó la puesta en escena:
«La gente se está cagando de hambre y ¿vamos a mostrarnos comiendo un asado? Me parece que no da».
La estrategia, explican en el entorno de Barrionuevo, es mostrarse dentro de la discusión cegetista pero con un perfil distinto, buscando diferenciarse de las fotos que pueden generar ruido social.
Contra el triunvirato
El planteo político del sector es contundente:
«No estamos de acuerdo con un nuevo triunvirato, como se está hablando. Queremos que una sola persona conduzca la CGT y ese dirigente para nosotros es Gerardo Martínez».
Desde su espacio remarcan que esta postura no implica romper ni jugar desde afuera, sino participar activamente de cada paso institucional hacia la renovación de autoridades. «Además, todos los triunviratos terminaron con uno solo tomando las decisiones», recordaron.
El gesto hacia Barrionuevo
Como detalle final, los gremios alineados al gastronómico valoraron un hecho simbólico ocurrido en Ezeiza: el rechazo al ingreso de Dante Camaño, histórico rival interno.
«Fue un buen gesto de la CGT, en especial de Martínez, porque reconocen que Barrionuevo es quien maneja el gremio de los gastronómicos. Evitaron un internismo que podía haber traído problemas», remarcaron.
Lo que viene
Con más de 40 gremios de peso detrás, Barrionuevo busca posicionarse como actor decisivo en la renovación cegetista. El gastronómico pretende una CGT fuerte, con conducción clara y unificada, y se prepara para dar batalla política en el Consejo Directivo.
