Afiliados | 11 de marzo
Una familia inquilina necesita casi 10 salarios mínimos para no ser pobre en la Ciudad de Buenos Aires
Una familia tipo que alquila en la Ciudad de Buenos Aires necesitó al menos $3,35 millones de ingresos mensuales en febrero para ser considerada de clase media, según un informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires. La cifra equivale a casi 10 salarios mínimos y expone la fuerte brecha entre el ingreso legal básico y el costo real de vida en la capital.
El estudio calcula los ingresos necesarios para cubrir el conjunto de bienes y servicios que definen distintos niveles socioeconómicos en la ciudad. Según el relevamiento, una familia tipo requirió $2.269.215 mensuales para acceder al umbral de clase media contemplando gastos básicos como alimentos, transporte, educación, salud y otros consumos habituales.
Sin embargo, ese cálculo no incluye el costo del alquiler, uno de los principales gastos de los hogares urbanos. Cuando se incorpora ese componente al presupuesto familiar, el ingreso necesario para sostener ese nivel de vida asciende a $3.350.000 mensuales.
El peso del alquiler
El informe advierte que el costo de la vivienda se convirtió en uno de los factores más determinantes para la economía de los hogares. Actualmente, más del 35% de las personas que viven en la ciudad lo hacen en condición de inquilinas, lo que implica que una parte significativa de sus ingresos se destina al pago mensual del alquiler.
En ese contexto, la posibilidad de permanecer dentro de la clase media depende cada vez más de la evolución de los precios inmobiliarios y de los salarios, una combinación que en los últimos años generó una creciente presión sobre los ingresos familiares.
La brecha con el salario mínimo
El dato adquiere mayor dimensión cuando se lo compara con el Salario Mínimo Vital y Móvil, que para febrero de 2026 se ubicaba en $346.800 para los trabajadores mensualizados.
Esto significa que una familia que alquila en la Ciudad necesitó casi 10 salarios mínimos para no caer por debajo de la línea de pobreza, según la estimación del costo de vida.
Incluso sin considerar el alquiler, el informe muestra que una familia tipo requiere alrededor de siete salarios mínimos para cubrir las necesidades básicas de consumo en la capital.
El estudio refleja así la creciente distancia entre los ingresos laborales mínimos y el costo real de vida, una brecha que impacta especialmente en los sectores medios y en los hogares que dependen del alquiler para acceder a una vivienda.
