Gremiales | 18 de abril
En 26 meses de gestión, se perdieron más de 24.000 empresas y 290.000 empleos registrados
Un informe basado en datos oficiales encendió señales de alerta sobre la evolución del entramado productivo argentino. Según cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y enero de 2026 desaparecieron 24.180 empleadores y se perdieron 290.123 puestos de trabajo registrados, en el marco de la gestión del presidente Javier Milei.
El relevamiento muestra que el número de empresas cayó de 512.357 a 488.177, lo que representa una contracción del 5%. En paralelo, la cantidad de trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo pasó de 9.857.173 a 9.567.050, con una baja del 3%.
Caída sostenida y menor creación de empresas
La tendencia descendente se mantuvo a lo largo de todo el período. En diciembre de 2024 se registraban 500.141 empleadores, cifra que bajó a 489.749 en diciembre de 2025 y continuó en retroceso hasta enero de 2026.
Sin embargo, desde el propio organismo advierten que el fenómeno no responde únicamente a un aumento de cierres, sino principalmente a una menor creación de nuevas unidades productivas. “La contracción en el stock de empresas se explica fundamentalmente por un déficit en la tasa de natalidad empresarial”, señalaron desde el ámbito oficial.
Este dato revela una debilidad estructural: el sistema productivo no logra compensar las bajas con nuevas iniciativas, lo que profundiza la retracción general.
Impacto en pymes y cambio en el perfil productivo
Especialistas atribuyen el deterioro a múltiples factores, entre ellos la devaluación inicial, la paralización de la obra pública y privada —con fuerte impacto en la construcción— y la reducción del empleo estatal.
En particular, muchas de las empresas afectadas son pymes con menos de tres años de antigüedad, que enfrentan mayores dificultades para sostenerse en un contexto de caída del consumo y altos costos. También se observa un cambio en el perfil productivo: algunas firmas abandonaron la producción para volcarse a la comercialización de bienes importados.
Empleo: menos formalidad y más precarización
En el frente laboral, la pérdida de casi 300.000 puestos registrados se explica por la caída del empleo formal tanto en el sector público como en el privado. A esto se suma un crecimiento de la informalidad y del trabajo independiente bajo régimen de monotributo, que no está alcanzado por el sistema de riesgos del trabajo.
Aunque en enero se registró un leve repunte estacional —con 7.593 empleos adicionales impulsados por actividades como la agricultura y la construcción—, la tendencia general continúa siendo negativa, especialmente en sectores como la industria, la enseñanza y la intermediación financiera.
Un escenario de fragilidad
Los datos reflejan un escenario de fragilidad para el tejido productivo, donde la pérdida de empresas y el retroceso del empleo registrado se combinan con una menor capacidad de generación de nuevas iniciativas.
En este contexto, el desafío no solo pasa por frenar la caída, sino por reconstruir las condiciones para la inversión, la creación de empresas y la generación de empleo formal en una economía que aún no logra estabilizar su dinámica productiva.
