Martes 14 de Abril de 2026

Gremiales | 14 de abril

Crisis en Viamo: despidos, cierre de locales y concurso de acreedores en plena caída del consumo

La empresa de calzado Viamo atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Con más de 40 despidos, reducción de su actividad productiva y cierre de sucursales en distintos puntos del país, la firma terminó por reconocer su delicada situación financiera al ingresar en concurso preventivo de acreedores.

Detrás de la marca se encuentra Lannot S.A., que en los últimos meses profundizó un proceso de ajuste marcado por el desplome del consumo y la imposibilidad de sostener su estructura operativa. El impacto fue inmediato sobre el empleo: durante 2025, la compañía redujo drásticamente su plantel, especialmente en su planta de la Ciudad de Buenos Aires, donde la dotación quedó reducida a menos de la mitad.

El recorte también alcanzó a los locales comerciales, en paralelo a un sostenido cierre de tiendas. De una red que llegó a superar las 25 sucursales, hoy la empresa mantiene apenas una estructura reducida, con cerca de 77 trabajadores registrados.

Los despidos fueron justificados por la firma bajo el argumento de “grave falta de trabajo” y se dieron en el marco de un intento fallido de aplicar un Procedimiento Preventivo de Crisis. Sin embargo, ex empleados denuncian que las indemnizaciones no fueron abonadas en su totalidad, lo que derivó en reclamos judiciales y protestas frente a la planta, sin respuestas concretas por parte de la compañía.

En simultáneo, Viamo avanzó con una reconfiguración de su modelo de negocios: redujo su producción nacional, paralizó parte de su maquinaria y comenzó a reemplazar fabricación local por productos importados, principalmente desde China, Brasil y España. Aunque esta estrategia permitió bajar costos entre un 30% y un 40%, no logró compensar la fuerte caída en las ventas.

Según datos de la propia empresa, la facturación se desplomó hasta un 50% durante 2025. En un contexto de pérdida del poder adquisitivo, el calzado dejó de ser un consumo prioritario, lo que impactó de lleno en el sector. Ni las promociones, liquidaciones ni los intentos de refinanciación de deudas lograron revertir la tendencia.

El deterioro financiero se reflejó también en la operatoria diaria, con cheques rechazados, acumulación de pasivos y dificultades para afrontar salarios. El concurso preventivo expone así una crisis que ya era evidente en el funcionamiento cotidiano de la empresa.

 

El futuro de Viamo dependerá ahora de su capacidad para reestructurar sus deudas en un escenario económico adverso. Su caso, además, se inscribe en una problemática más amplia que afecta a la industria del calzado en la Argentina, golpeada por la caída del consumo interno, el avance de las importaciones y la consecuente pérdida de puestos de trabajo.

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