Lunes 15 de Junio de 2026

Gremiales | 15 de junio

La carne vacuna toca mínimos históricos: el consumo cayó al nivel más bajo de las últimas dos décadas

El tradicional asado argentino atraviesa uno de sus momentos más críticos. Según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo de carne vacuna descendió a 47,5 kilos por habitante al año, marcando el registro más bajo de los últimos veinte años.

La caída se produce en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, combinado con un incremento sostenido de los precios de los alimentos. Como consecuencia, miles de familias modificaron sus hábitos de consumo y comenzaron a reemplazar la carne vacuna por alternativas más económicas como el pollo y el cerdo.

Menos producción y más exportaciones

Durante los primeros cinco meses de 2026, la producción de carne vacuna alcanzó 1,168 millones de toneladas res con hueso, lo que representó una disminución del 7,3% respecto al mismo período del año anterior.

Mientras el mercado interno se contrae, las exportaciones continúan creciendo. Entre enero y mayo se embarcaron unas 312.200 toneladas res con hueso, cifra que representa un incremento interanual del 5,1%. De acuerdo con CICCRA, el principal motor de este crecimiento fue la demanda de Estados Unidos, que aumentó significativamente sus compras de carne argentina.

El ajuste llega a la mesa

El impacto de la pérdida de ingresos se refleja directamente en el consumo doméstico. El informe estima que entre enero y mayo el mercado interno absorbió 855.750 toneladas res con hueso, un 11,1% menos que en igual período de 2025.

En términos concretos, esto significa que los argentinos consumieron unas 106.700 toneladas menos de carne vacuna que hace un año. El consumo per cápita retrocedió 6,1% interanual, equivalente a una disminución de 3,1 kilos por habitante en comparación con el promedio registrado durante los últimos doce meses.

Precios muy por encima de la inflación

Aunque en mayo los precios de la carne vacuna mostraron una variación mensual de apenas 0,1%, por debajo de la inflación del 2,1%, la evolución anual exhibe una realidad mucho más compleja.

Datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) indican que los cortes vacunos aumentaron 57,9% en los últimos doce meses, superando ampliamente el 33,2% acumulado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Las proteínas sustitutas registraron incrementos considerablemente menores. El pollo fresco aumentó 38,9% interanual, mientras que el pechito de cerdo avanzó 23,6%.

La brecha también se observa en los precios de venta al público. Actualmente, el kilo de carne vacuna ronda los $18.569, frente a los $9.151 del cerdo y los $5.048 del pollo.

Un cambio histórico en la dieta argentina

Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que el consumo de pollo alcanzó niveles cercanos a los 47 kilos por habitante al año, prácticamente igualando al de la carne vacuna por primera vez en la historia reciente del país.

 

El dato refleja una transformación profunda en la alimentación de los hogares argentinos. Lo que durante décadas fue un símbolo de identidad nacional hoy se convierte cada vez más en un producto de acceso restringido para amplios sectores de la población, afectados por la pérdida del poder de compra y el encarecimiento sostenido de los alimentos básicos.

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