Gremiales | 27 de mayo
El Gobierno declaró en crisis a cinco obras sociales sindicales y profundiza su avanzada sobre el sistema de salud gremial
El Gobierno nacional avanzó con una nueva ofensiva sobre el sistema de obras sociales sindicales y declaró en situación de crisis a cinco entidades gremiales, en el marco de una política de control y auditoría impulsada por la Superintendencia de Servicios de Salud.
La decisión fue oficializada a través de las resoluciones 934 a 938/2026 publicadas en el Boletín Oficial y obliga a las obras sociales alcanzadas a presentar, en un plazo de 15 días hábiles, un “Plan de Contingencia y Saneamiento” destinado a revertir sus problemas financieros y prestacionales.
Según el organismo, las auditorías realizadas detectaron “graves anomalías administrativas, contables y de cobertura médica”, además de un deterioro económico que comprometería el funcionamiento de las entidades y la atención a los afiliados.
Las obras sociales involucradas pertenecen a distintos sectores sindicales y son la Obra Social de Obreros de Empacadores de Fruta de Río Negro y Neuquén, la Obra Social de Serenos de Buques, la Obra Social Modelos Argentinos, la Obra Social del Personal de Dirección de la Empresa Subterráneos de Buenos Aires y la Obra Social de Maquinistas de Teatro y Televisión.
Riesgo de intervención y pérdida de funcionamiento
La Superintendencia advirtió que las entidades deberán cumplir metas trimestrales de saneamiento económico y regularización administrativa. En caso de incumplimiento, el Ejecutivo podría avanzar con intervenciones directas o incluso con la pérdida de la capacidad operativa de las obras sociales.
Los informes técnicos elaborados por el organismo sostienen que las entidades superaron el denominado “factor de criticidad” previsto en el Decreto 1400/2001, un indicador utilizado para medir la situación financiera y prestacional de los agentes del seguro de salud.
De acuerdo con la evaluación oficial, las obras sociales presentan dificultades de repago de deudas, fragilidad financiera y problemas en la cobertura efectiva de prestaciones básicas para los afiliados.
La avanzada oficial se produce en un contexto de fuerte tensión entre el Gobierno y distintos sectores sindicales, especialmente luego de las intervenciones sobre obras sociales vinculadas a gremios estratégicos.
Sospechas y denuncias cruzadas
El endurecimiento de los controles también coincide con denuncias impulsadas desde sectores gremiales y opositores que cuestionan el manejo de las intervenciones y advierten sobre un supuesto direccionamiento de negocios vinculados al sistema de salud sindical.
En las últimas semanas crecieron los cuestionamientos hacia funcionarios libertarios por presuntas maniobras relacionadas con contrataciones, administración de fondos y vínculos empresariales dentro de obras sociales intervenidas.
Desde el oficialismo sostienen que las medidas buscan transparentar el funcionamiento del sistema y garantizar prestaciones a los afiliados, mientras que sectores sindicales denuncian un intento de avanzar sobre estructuras históricas del movimiento obrero organizado.
La decisión de poner bajo vigilancia a nuevas entidades confirma que la administración de Javier Milei mantiene como eje de gestión una fuerte presión sobre el esquema de salud sindical, uno de los principales focos de disputa con los gremios.
