Lunes 10 de Agosto de 2026

Gremiales | 10 de agosto

Industria maderera: el empleo calificado cayó 8,57% y crece la preocupación por la pérdida de oficios

La cadena forestoindustrial atraviesa un escenario de contracción que golpea especialmente a los segmentos de mayor valor agregado. FAIMA advirtió que recuperar la producción puede ser más sencillo que reconstruir los equipos técnicos y los saberes que se pierden con cada puesto de trabajo. Las PyMEs fabricantes de muebles registraron además una caída del 14% en sus ventas.

La crisis que atraviesa la industria maderera argentina comienza a dejar una consecuencia que excede los indicadores de producción: la pérdida de trabajadores especializados y de conocimientos acumulados durante años.

Según el último informe de empleo y actividad elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), el empleo registrado del sector se redujo 8,57% interanual, una caída que supera el retroceso de la actividad productiva y que encendió las alertas dentro de la cadena forestoindustrial.

Para los empresarios del sector, el problema no se limita a una reducción temporal de las plantillas. La salida de trabajadores con experiencia implica también la pérdida de conocimientos técnicos, oficios y capacidades que demandaron años de formación y práctica.

Los segmentos de mayor valor agregado, entre los más afectados

La contracción laboral presenta un impacto particularmente fuerte en actividades que requieren mayor especialización y transformación industrial.

Entre los sectores que registraron las mayores caídas aparecen las tornerías, con un retroceso del 34% del empleo; la fabricación de viviendas prefabricadas de madera, con una baja del 23%; la producción de tableros y enchapados, que cayó 18%; y el aserrado de madera nativa, con una reducción del 17%.

Se trata de actividades estrechamente vinculadas con la construcción y la producción de bienes durables, donde la experiencia del trabajador constituye un componente central del proceso productivo.

Desde FAIMA advirtieron que detrás de cada puesto perdido existe una pérdida de capacidad productiva que no necesariamente puede recuperarse cuando vuelva a crecer la demanda.

La entidad planteó que las empresas pueden aumentar nuevamente sus niveles de producción cuando mejoran las condiciones del mercado, pero reconstruir equipos de trabajo especializados requiere mucho más tiempo.

Las PyMEs muebleras también sienten el impacto

La situación se extiende al universo de pequeñas y medianas empresas vinculadas con la fabricación de muebles.

Durante el primer trimestre del año, las PyMEs muebleras registraron una caída promedio del 14% en sus ventas, profundizando las dificultades de un sector que ocupa un lugar relevante en el entramado productivo y laboral de numerosas localidades del país.

Uno de los principales canales de transmisión de la crisis es la construcción. La menor actividad afecta la demanda de viviendas prefabricadas, estructuras, aberturas y otros productos elaborados con madera, generando un efecto en cadena sobre fabricantes, aserraderos, talleres y proveedores.

De esta manera, la caída de la demanda termina impactando tanto sobre las empresas como sobre los puestos de trabajo y los conocimientos específicos asociados a cada actividad.

El riesgo de perder capacidades que después son difíciles de recuperar

El planteo de FAIMA apunta a una cuestión que suele quedar detrás de las estadísticas de empleo: la pérdida de capital humano puede tener consecuencias de largo plazo sobre la industria.

La reducción de trabajadores especializados implica que, aun si la producción consigue recuperarse, las empresas pueden encontrarse con dificultades para recomponer rápidamente sus planteles y volver a alcanzar los niveles de eficiencia anteriores.

En industrias donde los oficios se transmiten principalmente mediante años de experiencia práctica, la formación de un trabajador calificado no puede resolverse de manera inmediata.

Por eso, desde el sector consideran que preservar el empleo debería formar parte de cualquier estrategia destinada a recuperar la actividad forestoindustrial.

Una cadena con recursos, pero bajo presión

Argentina cuenta con disponibilidad de recursos forestales y una importante capacidad instalada vinculada a la producción maderera. Sin embargo, desde el sector advierten que esas ventajas pueden perder valor si continúa el cierre de empresas y la destrucción de puestos especializados.

La preocupación, entonces, no pasa solamente por cuánto produce actualmente la industria, sino por qué capacidad tendrá para responder cuando la demanda vuelva a crecer.

La advertencia de los industriales es concreta: recuperar máquinas, producción o niveles de ventas puede demandar tiempo y recursos, pero recuperar trabajadores especializados, oficios y conocimientos productivos puede ser todavía más complejo.

En ese escenario, la caída del 8,57% del empleo registrado aparece como una señal de alerta para una cadena que necesita sostener no sólo sus empresas y mercados, sino también el conocimiento acumulado que permite que la industria funcione.

El desafío para el sector será evitar que una crisis coyuntural termine convirtiéndose en una pérdida estructural de capacidades productivas.

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