El nivel de endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un marcado deterioro. Un informe reciente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló que la morosidad en los créditos destinados a familias prácticamente se cuadruplicó en el último año, reflejando las crecientes dificultades para sostener el pago de deudas en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.
De acuerdo con los datos oficiales, la proporción de préstamos en situación irregular pasó del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026. El fenómeno no sólo evidencia un aumento acelerado del incumplimiento, sino también un cambio en el comportamiento financiero de los hogares, cada vez más dependientes del crédito para afrontar gastos cotidianos.
El deterioro también se observa en el conjunto del sistema: la mora total del financiamiento al sector privado alcanzó el 6,4% al inicio de 2026, con subas tanto en la comparación mensual como interanual. Sin embargo, el impacto es más pronunciado en el segmento de consumo, donde los créditos a familias registraron un incremento mensual de 1,3 puntos porcentuales.
Al desagregar por tipo de financiamiento, los préstamos personales encabezan el ranking de incumplimiento, con una mora del 13,2%. Le siguen las deudas por tarjetas de crédito, con un 11%, mientras que los créditos prendarios alcanzan el 6,3% y los hipotecarios se ubican en el 1,3%. En todos los casos se verifican aumentos respecto de los meses previos.
En paralelo, el crédito a empresas también muestra un deterioro, aunque más moderado. La morosidad en este segmento se ubicó en el 2,8% en enero de 2026, frente al 0,77% registrado un año atrás. No obstante, la situación no es homogénea: las grandes compañías mantienen niveles relativamente bajos de incumplimiento, mientras que las pequeñas y medianas empresas presentan mayores dificultades, con tasas que rondan el 4% e incluso superan el 10% en algunos casos.
Especialistas señalan que uno de los factores que impulsa este escenario es el creciente uso del pago mínimo en tarjetas de crédito, una herramienta que permite sostener el consumo en el corto plazo pero que incrementa significativamente la carga de intereses. A esto se suma la expansión del crédito en billeteras virtuales y financieras no bancarias, donde los niveles de mora —según estimaciones del sector— ya se acercan al 25%.
El cuadro general expone una economía doméstica cada vez más tensionada, en la que el endeudamiento dejó de ser una herramienta de acceso al consumo para convertirse, en muchos casos, en un recurso de supervivencia.