Gremiales | 29 de mayo
El FMI cuestionó el Monotributo y propone endurecer el régimen para acercarlo al sistema general
El Fondo Monetario Internacional volvió a poner bajo la lupa al sistema tributario argentino y apuntó especialmente contra el régimen de Monotributo, al considerar que desalienta el crecimiento de empresas y trabajadores independientes debido a la fuerte diferencia de carga fiscal respecto del régimen general.
En su último informe técnico sobre la economía argentina, el organismo describió el esquema impositivo local como “complejo, altamente distorsivo e inestable” y planteó la necesidad de avanzar hacia una reforma integral que permita aumentar la recaudación en hasta 3,3 puntos del Producto Bruto Interno.
Dentro de ese paquete de medidas, el FMI propuso avanzar en un “alineamiento gradual” entre las cuotas y contribuciones del Monotributo y las obligaciones tributarias del régimen general. El objetivo, según el organismo, es reducir las diferencias que hoy llevan a muchos contribuyentes a evitar crecer para no perder los beneficios del sistema simplificado.
El diagnóstico sostiene que las actuales escalas generan “saltos bruscos” entre categorías y terminan incentivando el estancamiento de facturación para permanecer dentro del Monotributo. Para el Fondo, este esquema produce una menor presión tributaria sobre pequeños contribuyentes en comparación con quienes tributan IVA y Ganancias como responsables inscriptos.
La propuesta encendió alertas entre especialistas y contribuyentes, especialmente en las categorías más altas del régimen. El tributarista César Litvin advirtió que cualquier reducción de escalas o incremento significativo de cuotas podría empujar a miles de pequeños comerciantes y profesionales a un escenario fiscal difícil de sostener.
“Para muchos contribuyentes, pasar al régimen general es un salto al abismo”, señaló el especialista, al explicar que convertirse en responsable inscripto implica asumir mayores costos impositivos, obligaciones administrativas mensuales y una carga burocrática considerablemente más alta.
Actualmente, el Monotributo abarca once categorías que van desde pequeños contribuyentes con ingresos anuales bajos hasta actividades que facturan más de 100 millones de pesos al año. El sistema permite unificar en una sola cuota mensual impuestos nacionales, aportes jubilatorios y cobertura de salud.
En cambio, quienes ingresan al régimen general deben liquidar IVA mensualmente, presentar declaraciones juradas de Ganancias, afrontar aportes previsionales como autónomos y administrar una estructura contable más compleja.
El FMI considera que la diferencia entre ambos sistemas genera distorsiones económicas y limita la formalización de empresas de mayor tamaño. Sin embargo, distintos tributaristas advierten que endurecer el Monotributo podría producir el efecto contrario y empujar nuevamente hacia la informalidad a miles de trabajadores independientes y pequeños emprendimientos.
La discusión aparece atravesada además por el delicado contexto económico y fiscal que enfrenta el gobierno de Javier Milei, en medio de las negociaciones permanentes con el organismo internacional y las exigencias para incrementar la recaudación sin afectar el objetivo de superávit fiscal.
Mientras el FMI insiste en avanzar hacia un sistema tributario más homogéneo y con menor segmentación, crece la preocupación entre monotributistas y pequeños empresarios por el impacto que podría tener una reforma sobre actividades que hoy funcionan con márgenes reducidos y fuerte presión económica.
