Gremiales | 10 de febrero
Cuestionan a Acindar por importar acero desde Brasil mientras reclama frenar las importaciones y mantiene paralizada su planta de Villa Constitución
Mientras reclama públicamente mayores restricciones a las importaciones para proteger la industria nacional, Acindar quedó en el centro de la polémica tras conocerse que comenzó a ingresar acero producido en Brasil que podría fabricarse en su planta de Villa Constitución, actualmente con sectores paralizados y pérdida de puestos de trabajo.
En las últimas horas se detectaron fardos de acero con etiquetas que indican “Industria Brasilera”, correspondientes a productos que históricamente se elaboraban en el país. Según especialistas del sector, ese material podría producirse en los trenes que la empresa decidió frenar en los últimos meses, lo que permitiría reactivar la actividad y evitar la pérdida de varias decenas de empleos.
La situación genera fuerte contraste con las declaraciones realizadas a fines de 2025 por Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar, durante la cumbre de la industria del acero realizada en Cartagena. En aquel encuentro, el ejecutivo sostuvo que “hay que ser cuidadosos con el nivel de apertura para que la industria local se desarrolle” y reclamó, junto a otras siderúrgicas, priorizar la generación de trabajo nacional.
El planteo había sido leído como un llamado de atención en un contexto marcado por suspensiones, achiques de personal y despidos en el sector siderúrgico, que comenzaba a evidenciar los límites del modelo de apertura impulsado por el Gobierno nacional sobre la producción industrial.
Sin embargo, ya a mediados de 2025 se había conocido que la empresa había iniciado importaciones de acero desde China, una decisión que despertó preocupación entre los trabajadores y los gremios por el impacto directo sobre el empleo en sus plantas locales.
Ahora, el escenario vuelve a repetirse con el ingreso de acero desde Brasil. Se trata de alambrón 640, uno de los subtipos que se producían en la Argentina y que, según fuentes técnicas consultadas, podría volver a fabricarse sin mayores dificultades en Villa Constitución. La reactivación de esas líneas no solo permitiría recuperar puestos de trabajo perdidos, sino también generar horas extra para un personal cuyo salario viene siendo afectado por paritarias sistemáticamente a la baja.
El material importado ya se encuentra identificado con etiquetas de origen brasileño y comenzaría a ser distribuido en los próximos días, lo que reavivó el malestar entre los trabajadores y abrió interrogantes sobre la coherencia entre el discurso público de la empresa y sus decisiones productivas.
Acindar, fundada en 1942 y con cinco plantas en el país, forma parte actualmente del grupo ArcelorMittal, uno de los conglomerados siderúrgicos más importantes del mundo. Su peso en el mercado local convierte cada definición productiva en un factor clave para el empleo industrial, especialmente en localidades como Villa Constitución, donde la actividad de la planta tiene un impacto central en la economía regional.
La contradicción entre el pedido de frenar importaciones y la decisión de abastecerse con acero extranjero vuelve a poner en discusión el rol de las grandes empresas en un contexto de crisis industrial, apertura comercial y creciente tensión social por la pérdida de puestos de trabajo.
