La histórica Lácteos Verónica atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria. Con sus plantas paralizadas desde hace cinco meses en las localidades santafesinas de Lehmann, Suardi y Clason, la firma acumula una deuda salarial superior a tres meses con sus 700 trabajadores, quienes además denunciaron la pérdida de cobertura de obra social y la interrupción de aportes previsionales.
En este contexto, la familia Espiñeira —propietaria de la compañía— comenzó a evaluar alternativas para garantizar la continuidad del negocio, entre ellas una eventual venta total o parcial. La posibilidad fue abordada en una reunión con funcionarios del gobierno de Santa Fe y legisladores provinciales, aunque sin definiciones concretas hasta el momento.
Del encuentro participaron los ministros Gustavo Puccini y Roald Báscolo, junto a senadores provinciales y representantes de la familia empresaria. Según trascendió, los dueños aseguraron estar analizando distintas opciones, incluyendo la búsqueda de financiamiento para reactivar la producción.
Un cuadro financiero alarmante
La situación económica de la empresa muestra signos de fuerte deterioro. Además de la deuda con los trabajadores, la firma enfrenta reclamos de unos 150 productores lecheros por pagos impagos que rondarían los 60 millones de dólares.
A nivel financiero, los registros del Banco Central de la República Argentina indican que la compañía acumula cerca de 3.900 cheques sin fondos, con compromisos que superan los 14.000 millones de pesos. Este escenario profundiza la incertidumbre sobre la viabilidad de la empresa en el corto plazo.
Denuncias por presunto vaciamiento
En paralelo a la crisis operativa, crecen las denuncias por posibles maniobras de vaciamiento. La diputada nacional Julia Strada apuntó contra la familia Espiñeira al señalar que otra firma vinculada —Las Becerras S.A.— habría dejado de proveer leche a Lácteos Verónica para comercializarla con otras compañías del sector.
La legisladora también advirtió sobre la creación de nuevas sociedades por parte del grupo empresario en medio de la crisis, lo que, según planteó, podría configurar una estrategia para desprender activos mientras la empresa principal se deteriora.
Un sector en retroceso
El caso de Lácteos Verónica no aparece como un hecho aislado. La industria láctea argentina atraviesa un proceso de reconfiguración marcado por cierres, ventas y dificultades financieras. Entre los ejemplos más relevantes se encuentran la crisis y quiebra de SanCor, las pérdidas registradas por La Serenísima, el cierre de La Suipachense y la reestructuración del negocio de Saputo en el país.
Especialistas del sector advierten que, de mantenerse esta tendencia, podría generarse un cuello de botella en la recepción de leche cruda en los próximos meses, particularmente en la primavera, cuando aumenta la producción.
Incertidumbre y presión por definiciones
Mientras tanto, los trabajadores continúan en una situación límite. Sin salarios, sin cobertura médica y sin certezas sobre el futuro laboral, crece la presión para que la empresa tome decisiones concretas.
Desde el gobierno santafesino valoraron la apertura al diálogo por parte de los propietarios, aunque remarcaron la urgencia de avanzar en una solución. En paralelo, se multiplican los reclamos para que la Justicia investigue las denuncias y determine si existieron maniobras irregulares.
El futuro de Lácteos Verónica permanece abierto, en un escenario donde confluyen crisis productiva, tensiones financieras y cuestionamientos políticos, con 700 familias a la espera de una respuesta que aún no llega.