La empresa de electrodomésticos BGH anunció la paralización de su producción en la planta de Río Grande, en Tierra del Fuego, por un período de al menos 45 días a partir de julio. La medida, que incluye el adelantamiento de vacaciones, impactará en unos 600 trabajadores directos y cerca de 1.000 empleos indirectos.
La decisión se da en un contexto de fuerte caída del consumo interno y acumulación de stock sin vender, lo que llevó a la compañía a frenar la actividad para evitar, en lo inmediato, suspensiones masivas. No obstante, fuentes del sector advierten que ese escenario podría concretarse si no se recupera la demanda en los próximos meses.
El conflicto ya es seguido de cerca por la Unión Obrera Metalúrgica, que interviene para garantizar que los trabajadores queden bajo el esquema de vacaciones anticipadas y con algún nivel de cobertura salarial durante el período de inactividad. Aún no está definido si la empresa abonará los sueldos de manera completa o bajo un esquema reducido.
La paralización afectará tanto la producción de televisores como de equipos de aire acondicionado, dos de los principales rubros de la planta fueguina. La medida fue comunicada en asamblea, aunque persisten dudas sobre su implementación concreta y sus consecuencias laborales.
El caso de BGH se suma a un escenario crítico para la industria de electrodomésticos. En los últimos días, Electrolux confirmó el cese de producción de heladeras en Rosario, mientras que Whirlpool, Peabody y otras firmas del sector enfrentan dificultades similares. También se registraron despidos en compañías como Mirgor y Solnik, y el pedido de quiebra de Aires del Sur, lo que agrava el panorama.
La crisis golpea de lleno al polo industrial de Tierra del Fuego, afectado por la apertura de importaciones y la recesión económica. En ese marco, la paralización de BGH también tendrá un efecto indirecto sobre cooperativas y empresas vinculadas a su cadena productiva, como la ex Audivic, que dependen de su actividad bajo la modalidad de trabajo a fasón.
A nivel provincial, el gobernador Gustavo Melella anunció un paquete de asistencia económica para amortiguar el impacto, aunque persiste la incertidumbre sobre la continuidad laboral y el pago de salarios durante el parate.
Mientras tanto, los trabajadores del sector aguardan definiciones en un contexto de creciente preocupación por la posibilidad de que la crisis derive en suspensiones prolongadas o despidos masivos en una de las regiones industriales más sensibles del país.