Miércoles 5 de Agosto de 2026

Gremiales | 05 de agosto

Tía Maruca baja la persiana en San Juan: el desplome del consumo obliga al cierre de su planta y crece el conflicto por las indemnizaciones

La tradicional fabricante de galletitas cesará definitivamente la producción en su establecimiento de Albardón. La empresa atribuyó la decisión a la caída sostenida del consumo y a la baja utilización de su capacidad instalada. Los trabajadores denunciaron irregularidades en las propuestas indemnizatorias y comenzaron medidas de protesta.

La crisis que atraviesa la industria alimenticia sumó un nuevo capítulo con el anuncio del cierre definitivo de la planta que Tía Maruca opera en el departamento sanjuanino de Albardón. La compañía comunicó el cese de sus actividades productivas en ese establecimiento, una decisión que impacta de lleno sobre el empleo local y vuelve a poner en evidencia las dificultades que enfrenta el sector manufacturero en un contexto de retracción del mercado interno.

Según informó la firma, el deterioro de las ventas y la fuerte caída del consumo masivo terminaron por volver inviable la continuidad de las operaciones. Durante los primeros meses de 2026, la fábrica funcionó con apenas el 52% de su capacidad instalada, un nivel que incrementó significativamente los costos de producción y terminó precipitando el cierre.

Menor producción y mayores costos

La reducción del volumen elaborado obligó a la empresa a sostener una estructura de costos fijos cada vez más pesada frente a un mercado que continúa sin mostrar señales de recuperación. Ese escenario, combinado con el incremento de los gastos operativos, derivó en la decisión de concentrar la producción y clausurar la planta sanjuanina.

El establecimiento formaba parte de la estructura industrial de Tía Maruca desde 2017, cuando la compañía adquirió las instalaciones que anteriormente pertenecían a la firma Dilexis. Aquella operación había significado una importante expansión productiva y consolidó a la fábrica como uno de los principales polos industriales del departamento de Albardón.

Con el cierre anunciado, finaliza una etapa de casi veinte años de actividad manufacturera en ese predio, que durante ese período se convirtió en una de las principales fuentes de empleo privado de la región.

Conflicto con los trabajadores

La decisión empresarial ya comenzó a tener consecuencias laborales. La firma inició el proceso de desvinculación del personal mediante el envío de telegramas, mientras los trabajadores respondieron con protestas frente al establecimiento para exigir la revisión de la medida.

El conflicto también se trasladó al plano de las indemnizaciones. Representantes de los empleados denunciaron que las primeras ofertas presentadas por la empresa no respetan los parámetros establecidos por la legislación laboral vigente, por lo que reclamaron una recomposición de las propuestas económicas antes de avanzar con los acuerdos de desvinculación.

Negociaciones abiertas

Mientras continúan las manifestaciones de los trabajadores, el conflicto seguirá su curso en las instancias administrativas correspondientes, donde las partes intentarán alcanzar un entendimiento sobre las condiciones de salida del personal afectado.

El cierre de la planta de Tía Maruca se suma a la creciente lista de empresas industriales que en los últimos meses redujeron producción, suspendieron actividades o directamente cesaron operaciones como consecuencia de la retracción del consumo interno, un fenómeno que continúa deteriorando el entramado productivo y el empleo industrial en distintas regiones del país.

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