Gremiales | 25 de marzo
Las CTA homenajearon a Baltasar Garzón a 50 años del golpe y destacaron su rol contra la impunidad
En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, las dos vertientes de la CTA realizaron un reconocimiento al juez español Baltasar Garzón por su aporte clave en la lucha contra la impunidad de los crímenes de la última dictadura. El acto se llevó a cabo en la sede nacional de la CTA Autónoma y reunió a dirigentes sindicales y referentes del movimiento de derechos humanos.
Garzón fue uno de los impulsores de las causas judiciales contra represores argentinos en el exterior durante la vigencia de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, cuando en el país se encontraban bloqueados los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad.
Un reconocimiento con fuerte contenido simbólico
Durante la actividad, las centrales obreras le entregaron distintos presentes, entre ellos una estatuilla con la inscripción “por abrir las puertas de la justicia” y materiales conmemorativos por el medio siglo del golpe. El homenaje buscó destacar su intervención en un momento en que las víctimas no encontraban respuestas en la justicia local.
Visiblemente emocionado, el magistrado agradeció el reconocimiento y recordó el impacto de aquellas decisiones judiciales. “Valió la pena ser un servidor público de la justicia cuando se abrió una puerta para las víctimas”, expresó, al tiempo que reivindicó la necesidad de insistir en la búsqueda de justicia, aun cuando los sistemas institucionales fallen.
El rol de la justicia y la memoria
En su intervención, Garzón definió al terrorismo de Estado como un proceso planificado y selectivo, orientado a eliminar sectores clave de la sociedad. En ese sentido, remarcó el rol del movimiento obrero como uno de los principales blancos de la represión.
“El movimiento sindical ocupaba un lugar central, porque era motor de cambio social”, señaló, al recordar que una gran proporción de las víctimas del terrorismo de Estado fueron trabajadores y dirigentes gremiales.
También hizo referencia a los desafíos actuales en materia de derechos humanos a nivel internacional y cuestionó la falta de avances en la tipificación de ciertos crímenes como genocidio en tribunales globales.
Un antecedente histórico
El accionar de Garzón tuvo uno de sus hitos más relevantes en 1998, cuando ordenó la detención en Londres del exdictador chileno Augusto Pinochet, bajo el principio de jurisdicción universal. Ese hecho marcó un precedente internacional en la persecución de delitos de lesa humanidad más allá de las fronteras nacionales.
Respaldo sindical
El secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, destacó la importancia del rol del juez en la historia reciente argentina. Señaló que su intervención permitió mantener viva la búsqueda de justicia en un contexto de impunidad y sentó las bases para los juicios que años después se reactivaron en el país.
El acto concluyó con la entrega de materiales alusivos a la memoria colectiva, incluyendo publicaciones que homenajean a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
A medio siglo del golpe, el reconocimiento a Garzón reavivó el vínculo entre el movimiento sindical y la lucha por memoria, verdad y justicia, en un contexto donde esos debates vuelven a ocupar un lugar central en la agenda pública.
