Afiliados | 24 de marzo
Crece el endeudamiento para subsistir: más de la mitad de los hogares usa crédito para gastos básicos
El 56,4% de las familias recurrió a préstamos para cubrir consumos cotidianos. La mayoría ya enfrenta dificultades para pagar y el salario pierde contra la inflación.
La presión sobre los ingresos volvió a reflejarse con fuerza en la economía cotidiana de los hogares. En los últimos meses, cada vez más familias se vieron obligadas a recurrir al endeudamiento para cubrir gastos esenciales como alimentos, servicios, alquileres o tarjetas. Según distintos relevamientos privados, el 56,4% de los hogares utilizó crédito para llegar a fin de mes.
El dato no solo expone la fragilidad del poder adquisitivo, sino también un cambio de fondo en el rol del crédito. Lejos de destinarse a inversiones o consumos durables, hoy funciona como un recurso de supervivencia. Dentro de ese universo, casi 9 de cada 10 hogares que se endeudaron ya presentan dificultades para cumplir con sus compromisos.
El trasfondo es una pérdida sostenida del ingreso real. Más del 83% de las personas afirma que su salario no logra acompañar el ritmo de la inflación, mientras que más de la mitad reconoce que no llega al día 20 de cada mes sin quedarse sin dinero.
Un círculo de deterioro creciente
El proceso que atraviesan los hogares se repite con un patrón cada vez más extendido: caída del poder de compra, dificultades para sostener el consumo, endeudamiento para cubrir esa brecha y, finalmente, problemas para pagar esas deudas.
En ese marco, el uso del crédito se concentra principalmente en gastos corrientes, pago de tarjetas y cancelación de obligaciones previas, lo que genera un efecto de “bola de nieve” difícil de revertir.
Los datos del sistema financiero acompañan esta tendencia. A comienzos de 2026, más de 2,6 millones de personas registraban atrasos de al menos tres meses en sus deudas, marcando un pico en los niveles de morosidad y consolidando una suba sostenida respecto del año anterior.
Además, la cantidad de deudores en situación irregular crece más rápido que el total de personas endeudadas, lo que implica un deterioro en la capacidad de pago general. Actualmente, representan cerca del 17% del total, cuando un año atrás eran el 10%.
Deudas pequeñas, problema grande
Uno de los rasgos más llamativos del fenómeno es que la mayoría de las deudas en mora son de montos relativamente bajos. Cerca de la mitad de quienes presentan atrasos deben cifras inferiores a los 500 mil pesos. Sin embargo, el peso de esas obligaciones sobre ingresos deteriorados las vuelve cada vez más difíciles de afrontar.
El problema se concentra con mayor intensidad en los sectores de ingresos medios bajos y bajos, donde la combinación de salarios rezagados, alta inflación y tasas de interés elevadas profundiza la vulnerabilidad financiera.
Desconfianza y malestar social
A la par del deterioro económico, crece la distancia entre la percepción social y las estadísticas oficiales. Dos tercios de la población consideran que los datos de inflación no reflejan el verdadero impacto en sus gastos cotidianos, lo que alimenta la desconfianza.
Este desfasaje entre los indicadores macroeconómicos y la experiencia diaria de los hogares comienza a tener impacto también en el clima social y político. Las evaluaciones negativas sobre la situación económica ganan terreno a medida que el ajuste se traduce en dificultades concretas para sostener el nivel de vida.
El escenario actual muestra una combinación delicada: ingresos que no alcanzan, endeudamiento creciente y una capacidad de pago cada vez más comprometida. Para millones de familias, llegar a fin de mes dejó de ser un desafío ocasional y se transformó en una dificultad estructural.
