Jueves 4 de Junio de 2026

Gremiales | 04 de junio

La producción automotriz cayó más de 20% en mayo y crece la preocupación por la pérdida de actividad industrial

La industria automotriz argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Los datos difundidos por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) confirmaron una nueva caída de la producción durante mayo, profundizando las señales de alerta en un sector que enfrenta una fuerte retracción de la demanda y una creciente competencia de vehículos importados.

Según el informe de la entidad empresaria, durante el quinto mes del año se fabricaron 37.762 unidades, lo que representa una baja del 21,5% respecto de mayo de 2025. El dato consolida una tendencia negativa que viene afectando a las terminales desde comienzos de año y alimenta la preocupación sobre el nivel de actividad en uno de los principales complejos industriales del país.

Con este resultado, la producción acumulada entre enero y mayo alcanzó las 167.629 unidades, un volumen que se ubica 19,3% por debajo del registrado durante el mismo período del año pasado.

Si bien la comparación mensual mostró una leve mejora del 0,6% respecto de abril, en el sector admiten que se trata de una recuperación insuficiente para revertir el escenario de contracción que atraviesa la actividad.

Exportaciones en retroceso

El comercio exterior también reflejó las dificultades del sector, aunque con una caída menos pronunciada que la observada en la producción.

Durante mayo, las terminales exportaron 25.237 vehículos, una cifra que implicó una disminución del 6,1% frente a abril y del 4,2% en comparación con el mismo mes de 2025.

En el acumulado anual, las exportaciones alcanzaron las 104.520 unidades, registrando una baja del 2,2% respecto de las 106.894 enviadas al exterior durante los primeros cinco meses del año anterior.

La menor demanda regional, especialmente en algunos mercados estratégicos para la industria argentina, y la reconfiguración de las líneas de producción explican parte de este comportamiento.

Ventas internas golpeadas

Las mayores dificultades aparecen en el mercado doméstico. Las ventas mayoristas a concesionarios se mantuvieron prácticamente sin cambios respecto de abril, con 35.979 unidades entregadas durante mayo.

Sin embargo, la comparación interanual expone la magnitud de la desaceleración. Las terminales comercializaron un 39% menos de vehículos que en mayo de 2025, cuando habían distribuido casi 59.000 unidades a la red comercial.

En los primeros cinco meses del año, las ventas mayoristas acumularon 184.033 unidades, lo que representa una caída del 23,1% frente al mismo período del año pasado.

Inversiones y reestructuración

Desde ADEFA sostienen que parte de la caída responde a un proceso de transición industrial vinculado a nuevas inversiones y a la renovación de modelos que se fabricarán en el país durante los próximos años.

El presidente de la entidad, Rodrigo Pérez Graziano, afirmó que los niveles de producción comenzaron a encontrar cierta estabilidad luego de varios meses de ajustes y destacó que las terminales se encuentran adaptando sus procesos para incorporar nuevos proyectos productivos.

No obstante, entre empresarios, proveedores autopartistas y representantes sindicales crece la inquietud por la persistencia de la caída en los volúmenes de fabricación y comercialización.

Un sector estratégico bajo presión

La industria automotriz es una de las principales generadoras de empleo industrial en Argentina y posee una extensa cadena de valor que involucra a fabricantes de autopartes, empresas metalúrgicas, logística, transporte y servicios especializados.

Por eso, la continuidad de los indicadores negativos genera preocupación no sólo entre las terminales, sino también en los sindicatos y en las economías regionales que dependen de la actividad automotriz.

Con una producción que sigue lejos de los niveles del año pasado, exportaciones en baja y un mercado interno debilitado, el sector enfrenta el desafío de recuperar dinamismo en un contexto económico marcado por la apertura de importaciones, el enfriamiento del consumo y la incertidumbre sobre la evolución de la demanda durante el segundo semestre.

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