Gremiales | 24 de marzo
Conflicto en El Calafate: desmantelan una unidad científica del CONICET en el hospital SAMIC y peligran 14 empleos
El Hospital de Alta Complejidad SAMIC de El Calafate quedó en el centro de una fuerte polémica tras decidir el desmantelamiento de la Unidad de Conocimiento Traslacional (UCT) que funcionaba en conjunto con el CONICET, una medida que pone en riesgo al menos 14 puestos de trabajo altamente calificados.
La decisión incluyó además el despido del coordinador del área, el doctor en Biología Molecular e investigador Carlos David Bruque, quien denunció haber sido víctima de una “persecución sistemática” por parte de las autoridades del hospital.
Un área clave para la salud pública
La UCT era un nodo estratégico de investigación aplicada, orientado a acelerar la transferencia de conocimientos científicos al tratamiento de pacientes. Este tipo de unidades —impulsadas por el CONICET— funcionan dentro de hospitales públicos y permiten abordar problemáticas sanitarias específicas con equipos multidisciplinarios.
En el caso de El Calafate, la unidad había logrado desarrollar capacidades de diagnóstico molecular que evitaban derivaciones a otros centros del país e incluso recibía muestras de instituciones de referencia como el Hospital Garrahan.
“Hoy en El Calafate se hacen estudios que antes no se hacían”, explicó Bruque, quien además alertó por el retiro de computadoras del área con información sensible de proyectos y pacientes, sin notificación previa al equipo.
Denuncias y ruptura institucional
El conflicto se desató cuando personal administrativo ingresó a la unidad para retirar equipamiento. Poco después, el investigador fue notificado de su cesantía, en medio de un clima de tensión que, según su versión, se vincula con denuncias previas realizadas contra la conducción del hospital.
La medida implica, además, la ruptura del esquema de cooperación con el CONICET y la degradación de la UCT a un comité, lo que en la práctica significa su desarticulación.
Rechazo del CONICET
La reacción del organismo científico fue inmediata. La vicepresidenta del CONICET, Claudia Capurro, visitó el hospital y cuestionó con dureza la decisión.
“Desmantelar la UCT del SAMIC es como tirarse un tiro en el pie”, afirmó, y remarcó que se trata de “una actividad de investigación al servicio de la comunidad”.
Capurro defendió el trabajo del equipo y subrayó el valor estratégico de estas unidades, especialmente en regiones alejadas de los grandes centros urbanos. En ese sentido, destacó que su funcionamiento no solo mejora la atención sanitaria, sino que también reduce costos al evitar derivaciones.
Empleo y capacidad científica en riesgo
El impacto de la medida no se limita al despido de Bruque: al menos 14 trabajadores vinculados a la unidad y al área de diagnóstico molecular podrían verse afectados.
Desde el CONICET reclamaron explicaciones y pidieron revertir la decisión, en un contexto donde la continuidad de estos espacios resulta clave para sostener capacidades científicas en el sistema público de salud.
El conflicto abre interrogantes sobre el futuro de la investigación traslacional en el país y vuelve a poner en discusión el vínculo entre ciencia, salud pública y políticas de gestión en hospitales de alta complejidad.
