Afiliados | 04 de febrero
Las CTA anunciaron un paro nacional con movilización cuando el Congreso trate la reforma laboral
La CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores resolvieron profundizar su plan de lucha contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y confirmaron la convocatoria a un paro con movilización para el día en que el proyecto comience a debatirse en el Congreso. La decisión fue adoptada este martes durante un plenario conjunto de ambas centrales sindicales, que coincidieron en calificar la iniciativa oficial como un ataque directo a los derechos de la clase trabajadora.
La medida de fuerza se inscribe en una estrategia más amplia de protesta y articulación territorial. En ese marco, las CTA ratificaron las movilizaciones previstas para el 5 de febrero en la ciudad de Córdoba y el 10 de febrero en Rosario, con el objetivo de federalizar el conflicto y fortalecer la organización sindical en todo el país. A estas acciones se sumará la marcha del 7 de febrero a Plaza de Mayo, bajo la consigna #7Antifascista, Antirracista y Antiimperialista, impulsada por distintos sectores del campo popular.
Desde la conducción sindical advirtieron que la reforma laboral no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un programa de ajuste más amplio. El secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, sostuvo que el proyecto representa “un ataque directo a los derechos de todo el pueblo y un golpe a la democracia”, y cuestionó la idea de “modernización” que plantea el Ejecutivo. Según afirmó, la iniciativa implica un retroceso histórico que pone en riesgo conquistas fundamentales como las vacaciones pagas, la jornada laboral de ocho horas, el descanso semanal, la indemnización y las garantías mínimas de protección.
Godoy alertó además que, de aprobarse la ley, se profundizarían la precarización laboral, la informalidad y el desempleo, con un impacto directo en los sectores más vulnerables. En ese sentido, aseguró que la reforma busca debilitar deliberadamente al movimiento sindical para imponer un modelo de disciplinamiento social y pérdida de derechos. “No es una reforma, es un retroceso. Y la respuesta tiene que ser más unidad, más organización y más lucha”, afirmó.
En la misma línea se expresó el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, quien contextualizó el debate en la situación económica actual. Señaló que Argentina atraviesa uno de los niveles salariales promedio más bajos de América Latina y advirtió que el sector público es uno de los más afectados, con una caída cercana al 30% del poder adquisitivo y anuncios de nuevos despidos.
Yasky también cuestionó el impacto del ajuste sobre las provincias, a las que definió como “asfixiadas financieramente” por la quita de recursos dispuesta por el gobierno de Javier Milei. Para el dirigente, tanto la reforma laboral como el ajuste responden a un mismo objetivo: “descargar la crisis sobre quienes viven de su trabajo”.
Con este escenario, las CTA dejaron en claro que intensificarán las medidas de fuerza y la movilización social para frenar una reforma que consideran regresiva y para defender los derechos laborales conquistados a lo largo de décadas de lucha sindical.
