Gremiales | 25 de febrero
La paritaria docente bonaerense, atrapada entre el paro nacional, las tensiones internas y el calendario electoral
La negociación salarial docente en la provincia de Buenos Aires atraviesa un escenario de alta complejidad. Al paro nacional convocado para el 2 de marzo por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) se suma la falta de acuerdo en la discusión paritaria bonaerense, que mantiene en vilo el inicio del ciclo lectivo.
El trasfondo es un deterioro sostenido del poder adquisitivo, en un contexto de inflación elevada y restricciones presupuestarias. Dirigentes sindicales advierten que la situación económica de los docentes es cada vez más delicada: endeudamiento para cubrir gastos básicos y dificultades para afrontar pagos corrientes forman parte de la realidad cotidiana que describen desde las bases.
Mientras tanto, continúan las conversaciones formales e informales entre los gremios y la administración de Axel Kicillof. La expectativa es acercar posiciones después de la jornada de protesta nacional. Entre los reclamos centrales figuran la reapertura de la paritaria nacional, una recomposición salarial urgente, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y mayores partidas para el sistema educativo. También expresan su rechazo a iniciativas legislativas vinculadas a la denominada “libertad educativa”.
Internas sindicales y elecciones en puerta
El conflicto salarial se entrecruza con un calendario electoral gremial que añade tensión. El Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) convocará a elecciones el mismo 2 de marzo, día del paro nacional, con comicios previstos para mayo. La conducción de Roberto Baradel enfrenta cuestionamientos desde sectores opositores que reclaman mayor firmeza en la negociación.
Otro gremio clave, la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), también se encamina a elecciones internas. Desde otros sectores sindicales critican su estrategia de negociación y señalan diferencias políticas en su conducción. El año pasado, la FEB fue el único gremio docente que llevó adelante un paro en soledad, lo que derivó en el descuento del día por parte de la Provincia.
El mapa sindical se completa con el Sindicato Argentino de Docentes Privados y la Unión de Docentes de Buenos Aires, con posicionamientos diversos frente al Ejecutivo provincial. Las alineaciones políticas y las disputas internas atraviesan la discusión salarial y condicionan la estrategia común del frente docente.
Salarios que no alcanzan
Los números reflejan la magnitud del conflicto. El cargo testigo —el más bajo del escalafón— ronda los $672.000, mientras que una vicedirectora con más de dos décadas de antigüedad percibe cerca de $1.200.000. Desde sectores opositores sostienen que el debate no puede limitarse a porcentajes sino a alcanzar el costo real de la canasta familiar, estimada en torno a los $2.200.000.
La oferta oficial, que contemplaba un incremento del 3% para el inicio de clases, fue rechazada por insuficiente. “No cierra por ningún lado”, coinciden distintas fuentes sindicales, que además cuestionan la falta de propuestas superadoras tras el primer ofrecimiento.
En este contexto, el malestar en las escuelas es creciente. Dirigentes consultados aseguran que cualquier eventual acuerdo deberá ser sometido a la aprobación de las bases, en un escenario donde la legitimidad de las conducciones gremiales está bajo presión.
La paritaria bonaerense, así, no sólo define el salario docente sino que se convierte en un punto de convergencia entre la disputa nacional por el financiamiento educativo, las tensiones políticas provinciales y las elecciones sindicales que se avecinan. El resultado de esta negociación marcará el pulso del inicio de clases y, posiblemente, el clima gremial del año.
