Martes 24 de Febrero de 2026

Gremiales | 24 de febrero

Gremios combativos se despegan de la CGT y convocan a otra movilización al Congreso: “No le podemos regalar la calle al Gobierno”

Mientras la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) analiza priorizar la vía judicial frente a la reforma laboral, el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) resolvió avanzar con una nueva movilización al Congreso para el día en que el Senado retome el tratamiento del proyecto.

El espacio —integrado por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Sindicato de Aceiteros, gremios aeronáuticos y más de un centenar de organizaciones— definió concentrar este viernes desde las 12 en la intersección de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, en la Ciudad de Buenos Aires. ATE, además, anunció un paro nacional para esa jornada.

Críticas a la CGT y endurecimiento del discurso

El secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, fue uno de los más enfáticos. Aseguró que la reforma “es la continuidad de la que comenzó hace 50 años la dictadura militar” y llamó a impedir su aprobación en el Congreso.

Aguiar cuestionó la estrategia de sectores sindicales que, según planteó, optaron por confiar en negociaciones políticas o en una eventual judicialización del conflicto. “La pregunta es cuándo van a confiar en los trabajadores”, lanzó, en una crítica indirecta a la conducción cegetista.

También cargó contra el presidente Javier Milei y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, al advertir que no deben “festejar por anticipado”.

Movilización y paro

La decisión fue adoptada en una reunión realizada en la sede de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), en el barrio porteño de Monserrat. Allí, las organizaciones definieron sostener la presión callejera aun sin convocatoria formal de la CGT.

Desde el FreSU sostienen que la reforma profundiza la precarización laboral y beneficia principalmente a los empleadores. En ese marco, remarcaron que la movilización busca mantener el conflicto en el espacio público y enviar una señal política en el tramo final del debate parlamentario.

 

La fractura táctica entre la CGT y los gremios más combativos deja expuesto un doble carril dentro del sindicalismo: mientras un sector se inclina por la disputa judicial, otro apuesta a redoblar la presencia en las calles para intentar frenar la iniciativa antes de su votación definitiva.

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