Sábado 14 de Febrero de 2026

Gremiales | 14 de febrero

La industria textil perdió más de 18 mil empleos registrados en dos años y profundiza su crisis

La industria textil, de confecciones, cuero y calzado perdió 18.333 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). La caída representa un retroceso del 15,1%, el más profundo dentro del sector industrial y uno de los más severos de toda la economía.

El relevamiento fue elaborado por la consultora Econviews sobre la base de información oficial. En paralelo, la Fundación Pro Tejer precisó que en ese mismo período cerraron 558 establecimientos de la cadena de valor, lo que implica una contracción del 9% del entramado productivo. El impacto fue particularmente fuerte en indumentaria y en cuero y calzado, ramas con alta densidad de pequeñas y medianas unidades productivas.

Un sector golpeado y con alta informalidad

El deterioro ocurre en un sector que ya arrastraba elevados niveles de informalidad —en confecciones ronda el 72%—, por lo que la pérdida total de empleo sería aún mayor si se consideran los puestos no registrados.

En medio del debate sobre competitividad y apertura comercial, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, cuestionó la mirada simplificada que enfrenta “industria cara” contra “importaciones baratas”. “Cuando vos ves en mercados totalmente informales, como puede ser La Salada o la calle Avellaneda, los precios de productos que se fabrican en la Argentina son casi los mismos que en China. No está bien que eso funcione así, pero es el absurdo que muestra que el problema es básicamente la acumulación de distorsiones que tenemos en una cadena que es muy sofisticada, con muchísimas etapas”, sostuvo en declaraciones radiales.

El dirigente agregó que el desafío estructural es sostener la competencia con estándares internacionales: “El gran desafío que tiene la industria es darle a la ciudadanía precios internacionales y calidad, y que las empresas argentinas sean parte de esta nueva etapa”.

Producción en mínimos históricos

Los datos productivos refuerzan el cuadro crítico. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI) del Indec, el sector textil fue el más afectado en 2025, con una caída acumulada del 5,7%, la peor de todo el índice. Si bien prendas de vestir y calzado mostraron en noviembre una suba mensual desestacionalizada del 4,7%, los niveles siguen en terreno deprimido.

Según la consultora Analytica, la producción se ubicó 18,5% por debajo de diciembre de 2024 en confecciones y calzado y 31,2% por debajo en productos textiles. Frente a noviembre de 2023, el retroceso es aún más pronunciado: -47,6% en productos textiles y -19,3% en confecciones y calzado.

La utilización de la capacidad instalada refleja el deterioro: en noviembre, los productos textiles operaron con apenas el 29% de su capacidad, el registro más bajo de la serie histórica, con excepción de los meses más críticos de la pandemia.

Importaciones en alza y cambio de estructura

El avance de las importaciones aparece como uno de los factores centrales del fenómeno. En 2025, las compras externas crecieron 97,3% interanual en indumentaria, 121,2% en otros textiles y 25,2% en calzado. Las importaciones de ropa alcanzaron los US$681 millones —el nivel más alto de la serie en moneda constante—, mientras que las de calzado y sus partes sumaron US$825 millones, cerca del récord de 2017.

A esto se sumó la expansión del canal courier, con un incremento interanual del 274,2%, impulsado por plataformas internacionales de venta online.

Un informe de la consultora Equilibra aporta una mirada estructural: de los 26 sectores transables de la economía, solo seis crecieron durante la actual gestión. En 16 de los 20 que se contrajeron, la producción local perdió participación en el mercado interno frente a bienes importados, con la ropa y los textiles entre los casos más evidentes.

 

El resultado no fue neutro en términos laborales. Buena parte de los empleos registrados que se perdieron migraron hacia el cuentapropismo y la informalidad, profundizando la fragmentación del sector. El saldo es un mercado con mayor presencia de productos importados y precios más bajos en algunos segmentos, pero con menos empleo formal, menor escala productiva y un entramado industrial cada vez más debilitado.

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