Política | 07 de marzo
La crisis del sector frigorífico se agrava: sueldos adeudados, suspensiones y plantas al límite en varias provincias
En un país históricamente identificado con la producción de carne, la industria frigorífica atraviesa uno de sus momentos más críticos. La fuerte retracción del consumo interno, sumada a la inestabilidad del mercado internacional y a problemas financieros acumulados, está derivando en un escenario alarmante: salarios impagos, suspensiones masivas, despidos y establecimientos prácticamente paralizados en distintas regiones del país.
La situación se replica con especial crudeza en Santa Fe y La Pampa, donde cientos de trabajadores quedaron atrapados en un contexto de extrema vulnerabilidad social. Uno de los casos más sensibles es el del frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, donde los empleados llevan más de tres meses sin percibir sus sueldos. Ante la ausencia total de respuestas empresariales, 13 operarios junto a sus familias resolvieron instalarse dentro de la planta como forma de protesta y resguardo de su fuente laboral.
En La Pampa, el panorama no es más alentador. En la localidad de Bernasconi, el frigorífico local avanzó con despidos masivos, mientras crecen las expectativas —aún inciertas— de una posible reactivación a partir del ingreso de capitales chinos. Sin embargo, el foco principal de la crisis provincial se concentra en el frigorífico Pico, ubicado en Trenel, una de las plantas más importantes de la región.
El establecimiento, propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein —referente histórico del sector cárnico y creador de marcas emblemáticas—, mantiene a unos 450 trabajadores suspendidos. Así lo confirmó el intendente de Trenel, Horacio Lorenzo, quien advirtió además sobre importantes deudas con productores ganaderos de la zona y de localidades vecinas. “La crisis económica llegó de lleno a los frigoríficos y Trenel no fue la excepción”, sostuvo el jefe comunal.
Según precisó Lorenzo, la empresa arrastra una deuda que supera los 9.000 millones de pesos y se encuentra bajo seguimiento especial del Banco de La Pampa. En ese marco, comenzaron a circular versiones sobre una eventual venta o alquiler de la planta al Frigorífico Gorina, una operación que permitiría retomar la actividad en febrero si finalmente se concreta.
El freno productivo ya genera un impacto directo en toda la economía local. Comercios, proveedores y servicios vinculados a la planta sienten el parate. “Hay vecinos buscando trabajo en todos lados, pero está todo detenido”, describió el intendente. Incluso el municipio se ve afectado: “Tenemos un lavadero industrial que presta servicios al frigorífico y hace meses que no cobra. Hoy directamente no hay trabajo porque no hay faena”.
Mientras tanto, la empresa otorgó una licencia por tiempo indeterminado a su personal y anunció el pago de una suma fija de $500.000 por trabajador, además de mantener la entrega semanal de carne acordada. Sin embargo, desde el ámbito local advierten que el monto resulta claramente insuficiente. “Con ese dinero apenas cubren servicios básicos y, con suerte, el alquiler. Si no tienen otro ingreso, no alcanza para vivir”, remarcó Lorenzo.
A pesar del escenario crítico, el intendente dejó abierta una cuota de expectativa. Destacó las importantes inversiones realizadas en la planta y su alto nivel tecnológico, lo que podría atraer a potenciales interesados. “Es una fábrica altamente robotizada, con un nivel de equipamiento muy alto. No creo que quede abandonada”, señaló.
La empresa pertenece a la familia Lowenstein, séptima generación ligada al negocio de la carne, con antecedentes tanto en el mercado local como en Europa. Según su perfil institucional, abastecen tanto al mercado interno como a la exportación con productos de alta calidad y cuentan con otra planta en General Pico.
Mientras tanto, la combinación de consumo en baja, falta de financiamiento y ausencia de previsibilidad continúa profundizando una crisis que amenaza con dejar a miles de trabajadores sin ingresos y poner en jaque a economías regionales enteras. La industria frigorífica, uno de los pilares históricos del país, enfrenta un presente incierto y un futuro cada vez más complejo.
