Gremiales | 31 de enero
La crisis del consumo golpea a la vitivinicultura: ya son tres las bodegas con graves problemas financieros
La fuerte retracción del consumo interno comenzó a mostrar su impacto más crudo en la industria vitivinícola. En apenas tres meses, tres bodegas de peso quedaron expuestas por severas dificultades financieras, con cheques rechazados por montos millonarios y, en uno de los casos, con un concurso preventivo ya en marcha. El escenario refleja un mercado deteriorado, con menor rotación en góndolas y una caída sostenida en las ventas.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo de vino en el mercado interno registró en noviembre de 2025 una baja interanual del 12,5%. El golpe fue aún más fuerte en el tradicional formato de botella, que se desplomó un 16,3%. En el acumulado anual, el retroceso fue del 3,7%, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y un cambio en los hábitos de consumo, especialmente en los segmentos de mayor valor.
El caso más reciente es el de Casa Montes, bodega radicada en el Valle de Tulum, San Juan. Según registros del Banco Central de la República Argentina, entre mayo de 2025 y el 19 de enero de 2026 la empresa acumuló 286 cheques rechazados por un total de $471.421.066. Hasta el momento logró cancelar 99 de esos cheques, lo que representa poco más del 34% del monto adeudado.
Casa Montes es productora de etiquetas reconocidas como Alzamora, Baltazar y Ampakama, y hasta agosto del año pasado fue propietaria del Diario de Cuyo, medio que la familia Montes vendió al grupo empresario dueño del diario Los Andes, en una operación que ya había despertado señales de reordenamiento financiero.
La segunda alarma se encendió con Bodegas Bianchi, una de las firmas históricas del sector. De acuerdo con la Central de Deudores del Banco Central, la compañía registró 101 cheques rechazados sin fondos por un total de $1.230.071.690, con el último rechazo informado el 22 de enero de 2026. Los inconvenientes comenzaron a fines de diciembre y se concentraron en las semanas siguientes, pese a que hasta ese momento la empresa figuraba en la categoría de menor riesgo crediticio.
Desde la bodega admitieron el escenario complejo, aunque aseguraron que se encuentran en un proceso de normalización, con negociaciones abiertas con proveedores estratégicos y actores clave de la cadena productiva para sostener la continuidad de la operación.
El tercer caso es el más delicado y corresponde a Bodega Norton, que en diciembre obtuvo la aprobación judicial para iniciar su concurso preventivo en la provincia de Mendoza. La empresa busca reestructurar una deuda cercana a los 30 millones de dólares y enfrenta una situación financiera crítica: acumula 314 cheques rechazados por más de $4.031 millones, con apenas un 7% cancelado, y se encuentra categorizada en situación 4 dentro del sistema financiero.
En un comunicado oficial, la compañía explicó que el proceso apunta a preservar las fuentes de trabajo y garantizar la continuidad operativa, en un contexto que definió como extremadamente adverso para la vitivinicultura, tanto a nivel local como internacional.
La seguidilla de casos expone la profundidad de la crisis que atraviesa el sector. La caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades para sostener el flujo financiero colocan a las bodegas en una situación límite, mientras el mercado interno sigue mostrando señales de estancamiento y sin un horizonte claro de recuperación en el corto plazo.
