Gremiales | 31 de enero
Alarma empresarial en Corrientes por el efecto dominó del cierre de la textil Alal
El cierre definitivo de la histórica empresa textil Emilio Alal volvió a poner en primer plano la profundidad de la crisis que atraviesa la industria en el nordeste argentino. La salida del mercado de la firma centenaria no solo dejó sin empleo directo a más de 260 trabajadores en Corrientes y Chaco, sino que también encendió una señal de alerta por el fuerte impacto social y productivo que se extenderá sobre toda la economía regional.
Así lo advirtió la Federación Empresarial de Corrientes (Fecorr), que remarcó que la desaparición de Alal implica mucho más que la pérdida de puestos laborales dentro de la planta. Según la entidad, el cierre afecta a una amplia red de empleos indirectos vinculados a proveedores, transportistas, servicios técnicos y comercios locales que dependían, en mayor o menor medida, de la actividad de la textil.
Las plantas ubicadas en la ciudad correntina de Goya y en Villa Ángela, Chaco, fueron durante décadas un eje central del entramado productivo local. En particular en Goya, la empresa cumplió un rol clave no solo como generadora de empleo industrial, sino también como factor de estabilidad económica y contención social. Su cierre, advirtieron desde el sector empresario, profundiza un escenario ya complejo para comunidades donde las alternativas laborales son limitadas.
Desde Fecorr vincularon la caída de la firma con la situación crítica que atraviesa el sector textil a nivel nacional, golpeado por la caída del consumo, el aumento de costos y la dificultad para sostener la producción. En ese contexto, señalaron que la pérdida de una PyME con más de cien años de historia expone con crudeza los problemas estructurales que afectan a la industria manufacturera, especialmente en el interior del país.
“La desaparición de una fábrica no significa solo menos empleo”, señalaron desde la federación empresaria. “También implica la pérdida de capacidades productivas, de saberes acumulados durante generaciones y de arraigo territorial”. Para la entidad, cada cierre industrial erosiona el tejido económico y social de las provincias y debilita las posibilidades de desarrollo a mediano plazo.
La Federación Empresarial de Corrientes expresó además su solidaridad con los trabajadores despedidos, sus familias y las comunidades afectadas, y destacó el compromiso de quienes durante años sostuvieron la producción de la empresa. Al mismo tiempo, reclamó la necesidad de políticas que acompañen a la industria y permitan sostener el empleo formal.
Finalmente, Fecorr advirtió que, sin medidas orientadas a fortalecer la producción y proteger el entramado industrial, situaciones como la de Alal podrían repetirse. “Cuando se pierde una empresa, no se pierde solo una fuente de trabajo: se compromete el futuro económico de toda una región”, alertaron, al subrayar la urgencia de un rumbo que priorice el desarrollo productivo y el empleo.
